20 de agosto 2010 - 00:00

Resignación ante pesquisa en comida de legisladores PRO

Ricardo López Murphy, Martín Borrelli
Ricardo López Murphy, Martín Borrelli
Los legisladores porteños del PRO almorzaron ayer con Mauricio Macri para escuchar de boca del jefe de Gobierno por qué finalmente integrarían la comisión para investigar el supuesto espionaje en la Ciudad y la decisión de exponerse al interrogatorio parlamentario el lunes próximo (ver nota aparte).

Estuvo casi completo el bloque, sólo faltaron tres, y en la cabecera, además de Macri, participaron Horacio Rodríguez Larreta y el secretario general, Marcos Peña.

Se repartieron cazuelas de arroz con pollo y empanadas y abrió Macri con una comunicación que abortó todo debate posible.

Silenció, inclusive, al núcleo más duro, que había concurrido con la idea de convencerlo de continuar con la guerra fría contra la oposición negándose a todo. Se encontraron, en cambio -aunque ya tenían noticias de ese giro-, con un Macri con el sí en la boca para todo.

Aconsejó a su tropa entregarse a «la calma y serenidad», y fundó su decisión básicamente en dos cuestiones. Una es que está seguro de que la causa por espionaje «no le importa a la gente» y que «cada vez estamos mejor». La otra: «Tenemos que ser coherentes y a pesar de que no respeten la proporcionalidad en la comisión investigadora, colaborar para buscar la verdad».

Explicación

Entonces la mesa se animó con comentarios, especialmente porque Macri dijo que iría a la Legislatura «si se trata de un trámite razonable». Cristian Ritondo y Oscar Moscariello lo entretuvieron explicándole cómo funcionará la interpelación, el tiempo que tiene cada bloque para preguntar y cuándo deberá responder, todo con la intención, además, de preparar una estrategia propia para el día del recinto, el lunes que viene, que lo ayude contra los rivales.

Pero Macri no pudo contener un rato de resentimiento. Lo tiene con el radicalismo y con Elisa Carrió. «Yo no entiendo», confió, «cómo pueden acordar que van a defender la proporcionalidad y después sus diputados votan otra cosa», y se refirió a «ese Claudio Presman (legislador de la UCR) hasta firmó un despacho con el tema de la proporcionalidad».

Aludió a la pelea que perdió el PRO por conseguir que se arme una comisión investigadora más numerosa (tendrá 17 diputados) donde cada bloque tenga el mismo porcentaje de sillas que tiene en el recinto, en el caso del oficialismo, el 40%.

Cargo

Macri remató en ese sentido con que «espero que se hagan cargo los que son institucionalistas y al final son funcionales al kirchnerismo», y mencionó tanto a la UCR como a Elisa Carrió. Sin embargo, desde la mesa le pidieron que intentara recomponer «por fuera de la Legislatura» su relación con el arco opositor a los Kirchner. «Porque en el Congreso trabajamos juntos y en la Legislatura todo lo contrario», le reflejaron.

El jefe porteño consintió y hasta aceptó que aun con Carrió podría haber un mejor diálogo. Es que la legisladora finalmente dejó en manos del titular de la bancada porteña de la Coalición Cívica, Fernando Sánchez, la libertad de las decisiones, y aunque la bancada intentó favorecer al macrismo aceptando que integren más diputa-dos a la comisión, prevaleció la definición de que la oposición esté unida en esa movida.

La mesa se distendía en comentarios referidos a presuntas estrategias a desplegar durante la investigación parlamentaria con la idea de «no dejar que la oposición solamente haga un show mediático y avanzar» en la teoría PRO sobre la causa, es decir que supuestamente es una maniobra del Gobierno nacional para mermar sus chances electorales de 2011.

De los 24 legisladores de la bancada macrista que conduce Ritondo sólo falta-ron Avelino Tamargo y Patricio Distéfano por encontrarse de vacaciones y María Eugenia Rodríguez Araya, quien suele ausentarse también de las sesiones por cuestiones personales, aunque se alude a que podría cambiar de postura por su cercanía con Ricardo López Murphy. Apenas pidieron la palabra entre los bocadillos Martín Borrelli, Ritondo, Moscariello, Martín Ocampo y, entre otros, Alvaro González.

Le anunciaron, inclusive, el final. El PRO está convencido de que la comisión investigadora terminará recomendando el juicio político. «Tienen el dictamen ya escrito», le advirtieron a Macri, aunque el PRO sostiene que, seguramente, habrá en su momento más de una recomendación tras la pesquisa, que debe concluir el próximo 15 de diciembre.

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