Lo anunció ayer el organismo. Antes controló el comienzo del funcionamiento de la “zona de no intervención” y el vencimiento de Lebac.
El Gobierno recibió ayer la noticia fiscal que tanto anhelaba. Con cierto retraso, el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) le puso fecha a la revisión del acuerdo firmado en junio, lo que derivaría en la aprobación del nuevo pacto cerrado en septiembre y que le permitirá al país no entrar en default. Al menos hasta diciembre de 2019. La fecha anunciada ayer oficialmente por el organismo que dirige Christine Lagarde es el próximo 26 de octubre; y, se descarta, Argentina contará con los votos suficientes como para que el board avale los nuevos términos del acuerdo que debería regir durante el resto del año y todo el próximo ejercicio. El apoyo de los Estados Unidos, más países como Alemania, Gran Bretaña, Francia y la mayoría de los países europeos (salvo, eventualmente Holanda y algunos otros estados críticos por el incumplimiento del primer acuerdo), y de América Latina, China y otros países en desarrollo, serían suficientes para alcanzar una mayoría en el directorio que libere el nuevo préstamo. Los últimos detalles fueron negociados por funcionarios argentinos y el secretario del Tesoro norteamericano Steve Mnuchin en la cumbre conjunta del FMI y el Banco Mundial que terminó el viernes pasado en Bali, Indonesia.
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Los términos del nuevo acuerdo habían sido negociados a comienzos de septiembre en Washington, fundamentalmente por el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, que diseñó junto con el vicepresidente de la entidad, Gustavo Cañonero, la denominada "zona de no intervención" en el mercado cambiario de entre los 34 y los 44 pesos. Sandleris discutió además con Lagarde, el mexicano Alejandro Werner (el director gerente para el hemisferio occidental) y el italiano Roberto Caldarelli (el encargado del caso argentino), la manera en que se aplicaría la política de reducción a cero de la emisión monetaria y la posterior generación del equilibrio fiscal durante 2019. Los tres funcionarios del FMI aceptaron las condiciones, previa presión directa desde el Gobierno norteamericano de Donald Trump y el aval de Lagarde que tomó el caso argentino casi como una apuesta política personal. Sin embargo, se especulaba desde Buenos Aires, el Fondo decidió dejar correr unos días la vigencia de la "zona" antes de tomar una decisión final sobre la aprobación del acuerdo desde el board del organismo. Como la creación de Sandleris-Cañonero tuvo resultados medianamente positivos, junto con la promesa de desarticular la bomba de las Lebac, Lagarde y compañía pusieron fecha para la revisión final del acuerdo con la Argentina. El calendario quedó para el 26 de octubre, la misma fecha que el FMI otorgó para controlar la marcha de la aplicación de las normas del artículo IV del organismo en el reino de Bután.
El acuerdo que aprobará el board implica una extensión del préstamo original de 50.000 millones de dólares, a u$s57.100 millones, además de reducción de los plazos de giro del dinero. Este año, desembolsos por de u$s14.000 millones, es decir u$s8.000 millones más que lo que establece el programa anterior, con lo que el Ejecutivo respirará tranquilo que el dinero necesario para cerrar las cuentas financieras de este ejercicio ya está garantizado. Para 2019, el dinero que girará el FMI será de u$s23.000 millones, cuando el desembolso anterior era de u$s12.000 millones. Totalizan sólo estos dos desembolsos los u$s19.000 millones que fueron el centro de la explicación que Lagarde y Sandleris negociaron en EE.UU., durante la última Asamblea General de las Naciones Unidas. El dinero para 2019 debería resolver también los vencimientos de deuda del próximo año, mientras que las necesidades de fondos para 2020 son hoy una incógnita. Ya habrá tiempo de ocuparse de ese capítulo.
Mientras tanto, esta semana el Fondo nombró a su representante en el país, un cargo que no se ocupaba formalmente desde 2006. El elegido será el economista jamaiquino Trevor Alleyne, que llegará en noviembre y tendrá un despacho en alguna oficina en algún edificio del microcentro porteño. El casting del edificio se abrirá la próxima semana, y ya hay dos inmobiliarias especializadas para encarar la tarea. Alleyne será el encargado del moonitoreo diario del cumplimiento de las condiciones del acuerdo firmado en Nueva York y que el directorio aprobará el próximo 26. Su primera misión será controlar el diseño y credibilidad del Presupuesto 2019 que el gobierno negocia en estos días con la oposición en el Congreso nacional. Ya entrado 2019, el jamaiquino tendrá que supervisar mes a mes que el Gobierno de Mauricio Macri cumpla su promesa máxima: lograr el equilibrio fiscal a partir del prometido déficit cero. Mientras tanto, Alleyne revisará los poco optimistas números del propio FMI para el país: una caída de la economía de 2,6% para este año y de 1,6% para 2019, con una inflación de casi 45% para este año y de 25% para el próximo.
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