14 de marzo 2012 - 00:00

Revelan que el autor de la masacre es tirador de élite

Washington - Pese a que su identidad sigue siendo un misterio, se conoció ayer que el soldado que perpetró la matanza de 16 civiles en Afganistán el domingo último es un sargento de 38 años que había llegado a ese país por primera vez en diciembre tras haber servido en tres ocasiones en Irak.

Así lo indicó a CNN un funcionario del Pentágono que pidió mantenerse en el anonimato. La fuente añadió que el efectivo es un francotirador de infantería entrenado para tirar a matar a unos 800 metros de distancia.

Durante su estancia en Irak en 2010 sufrió un accidente de auto que le dejó una lesión cerebral, según la cadena. No obstante, tras recibir tratamiento para sus heridas, fue autorizado a volver al servicio militar y destinado a Afganistán.

La fatiga y el estrés por el servicio repetido en zonas de guerra preocupan al Departamento de Defensa, ya que brindan la posibilidad de que las conductas de los soldados sufran alteraciones.

El portavoz del Pentágono, George Little, señaló ayer que el sargento será juzgado en Estados Unidos y probablemente en una corte marcial, que tiene «medios severos para enfrentar los crímenes».

«El soldado nunca estuvo bajo custodia de las fuerzas afganas y no se enfrentará a un castigo bajo el sistema de defensa afgano», atajó Little.

El acusado se enfrenta a una posible pena de muerte si se lo condena en Estados Unidos, dijo por su parte el secretario de Defensa, Leon Panetta.

«Entiendo que, en estos casos, eso se consideraría», afirmó Panetta en respuesta a una pregunta sobre si la pena capital es una posibilidad para el soldado, según había informado Los Ángeles Times.

El soldado se entregó voluntariamente a sus superiores y les explicó los hechos, aseguró Panetta, que habló a los periodistas desde el avión en el que viajaba a Kirguistán.

«Salió muy temprano a la mañana, fue a esos hogares y disparó a esas familias, y en algún momento después volvió a la base de operaciones y básicamente se entregó», señaló el jefe del Pentágono.

Preguntado si el soldado había confesado sus crímenes, el secretario de Defensa dijo: «Sospecho que ése fue el caso».

El incidente ha agravado el malestar de la población afgana con las tropas de Estados Unidos, que hace unas semanas quemaron ejemplares del Corán en la principal base de la OTAN en suelo afgano.

Esa profanación, accidental según el mando de la OTAN, causó un estallido de violencia y protestas anti-EE.UU., con manifestaciones convocadas en distintos puntos de Afganistán y una treintena de muertos en disturbios.

Agencias EFE, DPA y ANSA, y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario