11 de julio 2011 - 00:00

Revertir, un fenómeno inusual, pero probable

Revertir, un fenómeno inusual, pero probable
Asumida, de antemano, la derrota, el Gobierno empezó a elucubrar en los días previos qué resultado en la primera vuelta le permitiría fantasear con revertir la elección para que, el 31 de julio, durante el balotaje, Daniel Filmus logre derrotar a Mauricio Macri.

La batalla de ayer adquirió, finalmente, un claro sesgo de poralización: el duelo se concentró, mayoritariamente, entre Macri y Filmus, relegando a Fernando Pino Solanas a un tercer lugar, en el orden del 10%, y al resto a cifras casi testimoniales.

La disputa por ese universo comenzó anoche mismo. En tanto, la estadística reciente, referida a la Capital Federal, no permite un análisis terminante, pero aporta algunas pistas. Veamos:

  • En 2003, cuando apenas irrumpía el kirchnerismo en la escena política y en el territorio porteño seguía la secuencia tardía de la Alianza, Aníbal Ibarra cayó ante Macri en la primera vuelta por 33,53% a 37,55%, pero pudo, en la segunda vuelta, crecer hasta el 53,48%, mientras Macri llegó al 46,52%. Era, aquel, un Macri que remaba contra un alto nivel de rechazo.

  • En 2007, la historia cambió. Néstor Kirchner apostó a la figura de Daniel Filmus, pero le salió mal: el candidato del PRO, luego de un entrenamiento y el aporte de Jaime Durán Barba, logró revertir sus niveles de rechazo que habían superado el 50%. El resultado fue imponente: en el primer turno, Macri juntó casi 46 puntos, superando por 22 a Filmus -que obtuvo el 23,75%- y en el balotaje se estiró hasta 60. 

  • Esas dos experiencias, aunque gráficas, expresan dos rangos bien definidos: de un empate técnico en 2003 a una victoria, contundente, en 2007. Esta vez, la diferencia está entre ambos números y pone en duda las teorías. De todos modos, en la previa, los K porteños hablaban de que un resultado de hasta 10 puntos de diferencia permitiría soñar con dar vuelta la elección.

  • Para los que fantasean con un batacazo, hay algunos casos donde los porcentajes en primera y segunda vuelta cambiaron notablemente. Hay una experiencia reciente: en Tierra del Fuego, semanas atrás, Fabiana Ríos logró derrotar a Rosana Bertone, luego de perder en el primer turno 37% a 47%, pero ganó, por 900 votos, en el balotaje. La gobernadora creció 14 puntos; su rival apenas 3.

  • Pero en Tierra del Fuego, por su bajo volumen de votantes -unos 100-, los cambios bruscos parecen más factibles. De hecho, los hubo en otros turnos: en 1999, el PJ sumó 37 puntos contra 40 del Frente Cívico, mientras que en la segunda, el peronismo creció hasta el 51%, quedándose con la gobernación. En 2003 pasó algo parecido: Colazo sumó 29 puntos en el primer turno, contra 30 que consiguió Manfredotti, pero en el balotaje aquél creció a 52 y se quedó con el Gobierno local. En 2007 volvió a ocurrir: Ríos perdió el primer turno, pero ganó en la segunda vuelta.


  • La otra provincia donde se usa el balotaje es Corrientes. En 2009, los primos Colombi se enfrentaron entre sí. Ricardo logró el 37% en la primera vuelta y creció al 62% en la segunda. Arturo, que venía de gobernar, sumó el 32% en el turno inicial y apenas el 37,6% en el balotaje. Pero en el pasado hubo otros resultados: en 2001, el primer armado que reunía a un radical, Ricardo Colombi, y a un peronista, Galantini, logró el 41% en el primer round contra el 43% que obtuvo Romero Feris. En el balotaje, Colombi recuperó terreno y se impuso por 51,2% a 48,8%.
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