"No hay lugar para los reservistas que públicamente rechazan las órdenes", dijo ayer Netanyahu, aludiendo a los 43 reservistas de la unidad de inteligencia 8200, considerados los mejores espías del país, que en una carta pública afirmaron "no poder, en paz con nuestra conciencia, continuar sirviendo en este sistema y violar los derechos de millones de personas", en referencia al espionaje realizado a los palestinos de Cisjordania y Gaza.
"La deslegitimación llega también desde adentro", dijo el premier israelí en una ciberconferencia sobre seguridad. Además, defendió al Ejército como "el más moral del mundo" y denunció como "calumnias sin fundamento" el contenido de la carta, que calificó como "un acto que debería ser condenado y que constituye un uso político" de las Fuerzas Armadas.
Uno de los firmantes de la solicitada, bajo condición de anonimato, contó que las dudas con el accionar de la unidad de inteligencia le surgieron luego de ver la película alemana "La vida de los otros", ambientada en la antigua Alemania Oriental en el que un miembro del aparato de la seguridad estatal espía a una pareja de artistas y los destruye.
"Nosotros hacemos lo mismo. Sólo que somos mucho más eficientes", dijo a la página de noticias israelí Ynet. Ese medio de comunicación conversó con seis de los reservistas firmantes quienes explicaron que analizaron durante un año publicar la carta con su objeción de conciencia.
En la entrevista, comentaron que se les pidió que estuvieran atentos sobre todo a los detalles "picantes". "Como por ejemplo si había problemas financieros, orientación sexual o una enfermedad grave en la persona escuchada o en la familia" dijo otro reservista.
La sociedad israelí, señalan los soldados, vive en la creencia de que sólo los potenciales terroristas están en el punto de mira de los espías. Pero una gran parte de las escuchas se realizan a civiles inocentes que no tienen que ver con la violencia contra Israel
Para el ministro de Inteligencia, Yuval Steinitz, la carta constituye "un acto de infiltración que debe ser castigado". El portavoz militar, Moti Almos, agregó que los reservistas de esta unidad tendrán que afrontar medidas disciplinarias.
Steinitz señaló que toda actividad del servicio secreto presupone una cierta infiltración en la esfera privada, pero justo en Israel ese proceder es de vital importancia, pues el Estado judío se encuentra en un entorno especialmente hostil.
En tanto, cerca de 200 veteranos rechazaron las críticas. "Su intento de ensuciar nuestra unidad nos inspira asco y consternación", indicaron en una solicitada al primer ministro publicada parcialmente ayer por el periódico Yediot Aharonot.
| Agencias DPA, ANSA y AFP |


Dejá tu comentario