15 de noviembre 2012 - 09:26

Revuelo en Recoleta: se va Escada, entran los chinos

• Abrirán un autoservicio en avenida Alvear al 1400.
• También en Puerto Madero

Efecto colateral del cierre de importaciones: el local que hasta hace pocas semanas ocupaba Escada será tomado por un grupo de inversores chinos para abrir un autoservicio.
Efecto colateral del cierre de importaciones: el local que hasta hace pocas semanas ocupaba Escada será tomado por un grupo de inversores chinos para abrir un autoservicio.
Hasta hace no mucho tiempo estaban confinados a barrios de clase media-media o media-baja; de a poco fueron asentándose en Barrio Norte, Palermo, Caballito Norte y Belgrano, y ahora van por todo: en las próximas semanas se abrirá el primer autoservicio chino en la avenida Alvear, la más elegante de las calles porteñas. Y también apuntan a expandirse en varios puntos de Puerto Madero y el microcentro norte.

Como un efecto colateral del cierre de las importaciones, el «self-service» oriental ocupará el local que hasta hace un par de meses exhibía las creaciones de la casa de «haute-couture» Escada, en avenida Alvear 1444. Los dueños del local eran los mismos que tenían la licencia de la marca. Terminado ese negocio, también se desprendieron del inmueble.

Tras el cierre de la sucursal argentina de la casa de alta moda fundada en Munich por Margaretha y Wolfgang Ley en 1978, los dueños del local salieron a hallar comprador. La búsqueda duró poco, pero la sorpresa no fue menor: el principal (¿único, en estas épocas de vacas inmobiliarias flacas?) interesado fue un inversor chino, que pagó «cash» y en dólares el total del importe solicitado. Fuentes del mercado aseguran que el valor de ese local rondaría u$s 1,5 millón.

Ese mismo inversor ya tiene inquilino para el inmueble: un grupo de connacionales que abrirán un autoservicio en la planta baja del paquetísimo edificio. Y así será que las prendas, los perfumes y los «foulards» de Escada serán

reemplazados por góndolas repletas de aceites, alimentos para mascotas, productos frescos, comida para llevar y todo lo que suele ofrecer este tipo de comercios.

Sin embargo, la expansión de los minimercados chinos no se detiene en la avenida Alvear. Ya funciona un autoservicio de propietarios orientales en Puerto Madero, en la calle Olga Cossetini al 1100 (cerca del Yatch Club Puerto Madero, en el lado este del Dique 4). A ese emprendimiento se le sumará otro similar a pocos metros y sobre la misma avenida.

Supermercadistas chinos también alquilaron un local en la calle Juana Manso al 900, desde donde tratarán de quitarle clientela al Jumbo que funciona a pocas cuadras, hasta ahora el único supermercado del más nuevo barrio de Buenos Aires.

Y también está a punto de abrir un autoservicio chino en Córdoba entre Florida y Maipú, a pocos metros del hotel Sheraton Libertador. Los dueños de ese local, unos inversores belgas, lo vendieron en su plan de desprenderse de todas sus propiedades en la Argentina. Los comerciantes chinos, por el contrario, están a la caza de cuanto local bien ubicado esté en el mercado, y no parecen tener problemas con la cotización o con el hecho de que estén en venta o alquiler.

La avanzada china sobre Puerto Madero, además, no se detiene en los locales comerciales: la petrolera Sinopec, que desembarcó en la Argentina a fines de 2010 tras comprarle sus activos locales a la estadounidense «Oxy» (Occidental Petroleum), adquirió varios departamentos en esa área de la Ciudad para sus ejecutivos «top» llegados desde China. Ahora, según cuentan fuentes del mercado, está buscando un amplio local para instalar el comedor para su personal local. Las oficinas de la empresa están en Puerto Madero, en el pasaje Manuela Sáenz (detrás del hotel Hilton) y, obviamente, el comedor también lo estará.

El crecimiento de los autoservicios chinos en los últimos años ha sido exponencial: en la actualidad se estima que hay más de 2.000 en territorio porteño y superan largamente los 10.000 a nivel nacional. Alguna vez apuntados por vender «en negro», por la higiene de sus bocas de venta y por hacer trabajar a su personal de sol a sol y de lunes a domingo, los empresarios orientales fueron profesionalizándose, estableciendo alianzas para practicar descuentos con farmacias y hoteles, y hasta lanzaron su propia tarjeta de compras.

Les faltaba emprender el paso hacia los barrios más lujosos de la Ciudad, y están dándolo con su entrada en Alvear y en Puerto Madero. Las grandes cadenas, que siempre miraron con desconfianza y recelo a sus competidores orientales, están cotraatacando con formatos más chicos, similares en tamaño pero con ofertas más limitadas (suelen no vender frutas y verduras, por caso). Como siempre que hay competencia, los beneficiarios son los consumidores. Salvo quizá los habitantes de las cercanías de Alvear 1444, que podrían no ver con buenos ojos la instalación de un rubro claramente no tradicional en su siempre elegante vecindad.

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