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River se enredó en el Arsenal
Campestrini salta más arriba que todos y descuelga uno de los tantos centros que mandó River. Arsenal fue astuto y casi se lleva el triunfo.
River tenía todo a favor, los de Sarandí porque jugaban con un equipo que reservó algunos titulares para la Copa Libertadores, en su cancha y con todo su potencial, pero nunca pudo descifrar el planteo que le hizo Gustavo Alfaro.
Arsenal armó un 4-4-1-1, con el colombiano Carlos Carbonero como eje de todos los ataques y con Damián Benedetto como único delantero, apareciendo por todo el frente de ataque.
El esquema se le perfeccionó a los 14 minutos, cuando luego de una gran jugada individual de Damián Pérez por izquierda, Benedetto apareció en el área y derrotó a Marcelo Barovero.
La alegría le duró sólo 4 minutos, porque River pudo empatar, gracias a una gran definición de Gabriel Funes Mori, ante la salida de Cristian Campestrini, que a esa altura ya era la figura de la cancha.
River no supo aprovechar su momento anímico y Arsenal se rearmó enseguida en defensa y aprovechó los espacios que le cedía el rival para salir de contraataque.
Así las cosas, River se repetía en centros que facilitaban el trabajo de Lisandro López y Diego Braghieri, que se cansaron de rechazar.
Arsenal siempre supo a qué jugar, tanto que faltando 30 minutos Gustavo Alfaro arriesgó con los ingresos de Martín Rolle y Julio Furch, porque vio que el triunfo era posible y casi se lleva los tres puntos.
En cambio, River no entendió el partido, le faltó desborde por los costados, porque Luciano Abecasis y Leonel Vangioni fueron bien controlados por la doble marca de volantes y laterales y porque Gabriel Funes Mori empezó para una gran noche, pero después desperdició un par de situaciones muy claras, chocando y rematando apurado y mal.
Ramón Díaz intentó con Rodrigo Mora y Juan Iturbe por un "desaparecido" Manuel Lanzini y un equivocado Carlos Luna, pero el equipo no mejoró.
Por eso, el empate terminó siendo justo y hasta si hubiera un ganador, éste tendría que haber sido Arsenal por la claridad de Carbonero y la movilidad de Benedetto.


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