19 de noviembre 2015 - 00:17

Robaban autos, los desarmaban y vendían todo

 La organización tenía todo planificado al detalle. Cada uno cumplía su rol. Robaban autos, los desarmaban, y lo que quedaba -una carcasa de los coches- lo descartaban en el arroyo Morón.

Todo estaba tan planificado que la banda hasta había confeccionado una lista de precios con las autopartes que acumulaban.

"Las autopartes son de mi pibe", intentó defenderse uno de los acusados mientras le allanaban su casa y además le encontraban un arma de fuego.

Los operativos se hicieron en distintos puntos de la zona noroeste del Gran Buenos Aires, principalmente en la zona conocida como Villa Esperanza, en Tres de Febrero.

Los delincuentes robaban los autos a mano armada. Luego dedicaban las noches enteras a desguazarlos con hachas o amoladoras. Lo que quedaba, la chatarra, también la vendían.

Por ejemplo, la chatarra acumulada del desguace de cinco autos, la cobraban 1.800 pesos. Tan impunes se sentían que hasta tenían lista de precios con los valores de cada autoparte. En uno de los listados se especificaba: puerta de una Amarok: 5.000 pesos.

Una puerta (sin vidrio), tapa de baúl o capot de un Toyota Corolla o un VW Bora: 5.000 pesos.

Frenos, amortiguadores, tren delantero, y piezas de motor: 3.000 pesos, rezaba el listado. "Torpedo (panel), 8 lucas", iban al grano en la promoción de lo que vendían.

Para los ladrones era el negocio redondo. Cuando empezaron los allanamientos en diciembre de 2014, impresionaba la imagen del arroyo Morón con 300 esqueletos de autos abandonados en su orilla o aguas contaminadas adentro.

Desde hace tiempo se trabaja en proyectos de grabado de autopartes para evitar este tipo de negocio delictivo.

Es que el robo de autos no es un delito más. Muchas veces, la autoparte que alguien compra tentado por un precio vil o mejor al legal, puede ser una autoparte manchada con sangre.

Muchos de los robos de autos y de motos que tienen como finalidad el desguace terminan en muerte.

Por eso hay voces a favor de dotar a las autopartes de una especie de ADN o grabado que haga imposible su colocación en el mercado legal por parte de la delincuencia.

"Si las partes de un auto estuviesen grabadas el ladrón de coches no tendría sentido de existencia o tendría muchas dificultades para colocar lo robado", dicen. Lo cierto es que las organizaciones de "roba-autos" siguen operando.

Por otro lado, en distintos operativos realizados en Quilmes y Avellaneda cayó otra banda que robaba autos, los desguazaba y vendía las autopartes.

La banda operaba del siguiente modo. Robaban autos en Morón, Castelar, La Matanza y vendían lo desguazado. Habían montado en una casa un "shopping" donde ponían a la venta las autopartes, como si se tratase de una góndola. Un detective de la Dirección de Prevención del Delito contra la Propiedad Automotor Bonaerense que hizo las detenciones no deja de asombrarse con lo que vio en los operativos: "El ingenio de los roba-autos es ilimitado, desde un cementerio del corte hasta un shopping, increíble pero real", dice .

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