5 de enero 2011 - 00:00

Roban y matan a un turista argentino en Florianópolis

Raúl Aurelio Baldo tenía 48 años y trabajaba como radiólogo en el hospital de Santa Rosa de Calamuchita.
Raúl Aurelio Baldo tenía 48 años y trabajaba como radiólogo en el hospital de Santa Rosa de Calamuchita.
Un turista argentino fue asesinado de un balazo en la cabeza frente a su esposa y a sus dos hijos por un delincuente que le robó el auto minutos después de haber llegado al balneario brasileño de Canasvieiras, de la ciudad de Florianópolis, para pasar sus vacaciones.

El cónsul argentino en el estado de Santa Catarina, Alberto Coto, aseguró que el hombre asesinado fue identificado como Raúl Aurelio Baldo, de 48 años, cuyo cadáver fue trasladado al Instituto Médico Legal de Santa Catarina para ser sometido a una autopsia, y destacó que el hecho «fue un espanto» y que los hijos de la víctima, de 12 y 15 años, «vieron todo, estaban con él».

Baldo era radiólogo en el Hospital de Santa Rosa de Calamuchita, ciudad cordobesa en la que vivían, y era familiar del flamante jefe de la Policía Federal, Enrique Capdevila. El hombre se convirtió en el segundo turista argentino muerto en temporada veraniega en el estado de Santa Catarina, ya que en enero de 2006 fue asesinado Ariel Malvino en una pelea callejera en el balneario de Ferrugem por el cual se encuentran procesados tres jóvenes correntinos.

El hecho ocurrió pasadas las 0.50 de ayer, cuando Baldo llegó con su esposa de 40 años y sus hijos al balneario Canasvieiras, uno de los más concurridos por los argentinos de la isla de Florianópolis, en el sur de Brasil. «Venían de Córdoba, anoche (por el lunes), a pasar sus vacaciones y llegaron a Canasvieiras un poco tarde, a las 12 de las noche», relató el cónsul, quien ayer se hallaba junto a la esposa de Baldo para realizar los trámites para regresar con el cuerpo al país.

Al llegar a Canasvieiras, el hombre detuvo la marcha de su auto frente a una posada para averiguar si tenían lugar disponible para quedarse. «Mientras la mujer bajó para ver si había lugar en una posada, el marido y los 2 hijos fueron hasta la playa», contó el cónsul Coto.

En momentos en que se hallaban en la playa, Baldo observó a un hombre que entraba a su auto, por lo que regresó corriendo a reclamarle que se bajara. «Hubo una pequeña discusión, pero fue todo muy rápido, muy breve. El delincuente extrajo un arma de fuego y le disparó un balazo que impactó en la cabeza de Baldo y le provocó la muerte en el acto», explicó Coto.

Una vez que Baldo cayó al piso en el medio de los gritos de sus hijos y su esposa, el asaltante se subió al vehículo, arrancó y huyó a toda velocidad. «El ladrón se fue con el vehículo y con todo, las valijas y todas sus pertenencias», explicó el cónsul, quien agregó que Baldo intentó decirle al agresor «que se bajara, que era su auto», pero éste le disparó.

El cuerpo de Baldo fue trasladado al Instituto Médico Legal (IML), donde su esposa se hallaba realizando el reconocimiento del cadáver y los trámites necesarios para repatriarlo hacia la provincia de Córdoba.

El hecho ocurrió a 200 metros de un puesto de la Policía Militar brasileña, dijeron las fuentes consultadas, quienes relataron que por la tarde de ayer fue encontrado el vehículo de Baldo abandonado en una playa a 10 kilómetros de la isla de Florianópolis.

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