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Rocambolesco giro de los golpistas de Honduras
El mandatario de facto, Roberto Micheletti, habla el sábado a reservistas militares y veteranos de guerra en Tegucigalpa.
Micheletti había dado muestras de optar por un aislamiento casi absoluto que podría enfrentarlo más abiertamente con Estados Unidos, al rechazar la visita de la OEA por la «falta de objetividad y profesionalismo» del chileno Insulza. Si bien es cierto que el jefe de la OEA no es un aliado de EE.UU., el cuerpo dispuso la semana pasada formar una comitiva que no estaría integrada por ningún Gobierno del núcleo chavista (al que pertenecía el depuesto Manuel Zelaya), y que por el contrario estaría formada por los representantes de Canadá, la Argentina, Jamaica, República Dominicana, México, Costa Rica, varios de ellos aliados de la administración de Barack Obama. Incluso, los cancilleres tienen por propósito presionar a los golpistas para que acepten el plan del costarricense Oscar Arias, avalado por la Casa Blanca. Por la noche, los golpistas dijeron que se habían «conciliado las diferencias surgidas en cuanto a la composición de la misión de cancilleres, en la cual el secretario general participará a título de observador». Este brusco giro no podría explicarse bajo otras razones que no fuera una dura disputa interna del Gobierno de facto o la presión decisiva de EE.UU. En principio, se presumía que la misión de cancilleres llegaría mañana, pero ello no quedaba claro anoche. La OEA suspendió a Honduras como miembro el 4 de julio, a causa del golpe de Estado contra Zelaya el 28 de junio.
Para eludir el anunciado rechazo de Tegucigalpa, la OEA había evitado que la misión estuviera integrada por los cancilleres de Venezuela, Bolivia o Ecuador.
La Cancillería de facto había informado que desde el viernes hizo los preparativos para recibir la misión de la OEA «con el fin de informarse sobre la situación de Honduras en el terreno, en consideración a que no existió una verdadera investigación previa a la adopción de la suspensión de Honduras en la organización regional».
Pero, «en principio, la misión de cancilleres no incluía al secretario general en vista de su falta de objetividad, imparcialidad y profesionalismo en el ejercicio de sus funciones» que «redundó en perjuicios serios para Honduras».
Ante el escenario planteado, los cancilleres de la UNASUR ratificaron ayer en Quito que Sudamérica desconocerá las elecciones que se realicen bajo el Gobierno golpista.
El tema también es debatido en reunión cumbre entre Estados Unidos, México y Canadá celebrada en Guadalajara, en la que se estudian nuevas condenas. Los ministros sudamericanos, que se reunieron en la víspera a la cumbre de mandatarios del organismo a realizarse hoy, «convocaron a la comunidad internacional a extremar los recursos necesarios y adoptar nuevas medidas para asegurar» la restitución del cargo a Zelaya y la restauración pacífica de la democracia en Honduras. El país centroamericano tiene previsto celebrar elecciones generales el 29 de noviembre próximo, aunque el acuerdo impulsado por el costarricense Arias, mediador en la crisis hondureña, propone adelantarlas un mes. Previamente, Zelaya había instado ayer la UNASUR a incluir el tema del golpe de Estado en la agenda de la cumbre del organismo celebrada en Quito. «Me parece que América del Sur debe retomar el tema del golpe de Estado. Este grupo debe buscar caminos que defiendan los intereses de los presidentes», dijo Zelaya, quien se encuentra en la capital ecuatoriana para la investidura del reelecto mandatario Rafael Correa (ver págs. 16 y 17).
Además, el derrocado presidente dijo: «Estados Unidos ha hecho esfuerzos, pero no son suficientes. El presidente Barack Obama deberá explicar por qué sus medidas son tibias con el golpe de Estado en Honduras», fustigó.
En tanto, se espera que en la reunión cumbre entre México, Estados Unidos y Canadá que comenzó ayer en Guadalajara, se evalúen nuevas medidas en repudio al régimen de Micheletti. La semana pasada, y tras la reunión que sostuvieron en México DF, Zelaya le pidió al presidente Felipe Calderón no sólo que pusiera el tema en la agenda de la cumbre, sino que le exigiera a Obama que congele todo el apoyo financiero, económico y militar, más todo aquello que le pueda brindar un respiro al régimen.
Agencias AFP, ANSA, EFE y Reuters


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