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Rodríguez: lo mejor, las melodías

Integran este nuevo disco del cubano Silvio Rodríguez, canciones escritas entre su anterior álbum «Cita con ángeles» de 2003 y el presente. Hay piezas que hablan del lugar privilegiado de los niños en la sociedad, de las enseñanzas del Che Guevara, de su admiración por Violeta Parra. Hay homenajes a César Portillo de la Luz y al poeta John Keats. Hay historias ficcionales, como la canción «San Petersburgo», inspirada en un relato personal hecho por Gabriel García Márquez. Y hasta hay un tema que habla de los huracanes que periódicamente azotan al caribe y a Cuba en particular.
La base del acompañamiento está en la guitarra del propio Rodríguez, el piano de Roberto Carcassés, el contrabajo de Feliciano Arango y la batería y la percusión de Oliver Valdés. Pero hay además una orquesta de violines, cellos, trompetas, trombones, saxos y tumbadoras. Estamos aquí, entonces, frente a un Silvio Reodríguez puro y auténtico. Con sus textos potentes y siempre poéticos. Con sus melodías que repiten esquemas y giros a lo largo de los años. Con una garganta que insiste hacia el agudo un poquito más de lo que puede -esta vez se le escapó alguna desafinación que, evidentemente, prefirieron no corregir-, con un sonido orquestal que, pese a su claro posicionamiento ideológico, tiene un fuerte tinte internacional. Como siempre: lo menos interesante está en sus melodías y sus arreglos; lo mejor, en sus palabras y su modo de decirlas.
Ricardo Salton


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