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“Rojo”, una película sinvillano de perfil definido
Protagonizada por Darío Grandinetti, cuenta la historia de un hombre extraño que llega a una calma ciudad de provincia en la década del 70.
Naishtat. Mejor Director en el último Festival de Cine de San Sebastián, pasado mañana estrena en el país su película “Rojo”.
B.N.: Es un señor de clase media de una ciudad de provincia tan normal como cualquier otro, pero lo que está en tela de juicio en mi relato es la normalidad en sí misma, sobre todo en este país, y quizás por ese lado vaya su singularidad: poner en tela de juicio lo que consideramos como normal.
P.: Usted no vivió los años que refleja en su película...
B.N.: Es curioso porque yo me pregunto si haber vivido algo es una virtud para poder contarlo o a veces es más bien un inconveniente; hablo de cine, obviamente. Creo que mi generación tiene un acercamiento con esa época que me parece muy rico para el cine. Puede haber muchas películas interesantes sobre la década del 70 que todavía no se hicieron, y el hecho de no haberlo vivido obliga a investigar, a hacer una pesquisa, y eso enriquece la construcción de época, obliga a una especie de rigor que no está atravesado por la emotividad de la memoria subjetiva, que no necesariamente puede jugar a favor.
P.: ¿Sostener esta impronta todo el relato fue un desafío?
B.N.: Grandinetti es un actor inteligente que tiene oficio. Y eso le permite contar con lo mínimo, algo que posibilitó que nunca se corriera de ese registro, esa ambigüedad que planteamos desde los primeros planos. El desafío era encontrar ese actor que pudiera lograr ese recato. Tratamos de sacar partido del absurdo y del humor, desde un ángulo realista, absurdo que existe tanto en la Argentina de esa época como en la actualidad, porque es parte de nuestro cotidiano. Creo que hay que tratar con menos solemnidad los traumas históricos.


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