24 de noviembre 2010 - 00:00

Romance en la ciudad de Dublín

Parenlo como sea. Felipe arrastra la marca gala. El domingo enfrentará a ex compañeros.
Parenlo como sea. Felipe arrastra la marca gala. El domingo enfrentará a ex compañeros.
La pasé muy bien en esta ciudad, cuenta Felipe en charla con alRugby.com al recordar los hitos de su vida en Dublín.

Acá, en el 99 dieron la lista para mi primer Mundial. Hubo cosas más importantes: nació su primera hija (Catalina) y su segunda hija (Manuela) fue concebida en esta ciudad. Además, completó sus estudios de medicina en el Royal College of Surgeons a la par de trabajar profesionalmente como rugbier.

Alguna vez contó que haciendo la rotación de obstetricia, le tocó dar a luz por primera vez y con la excitación de ser responsable de un alumbramiento volvió a su casa donde su mujer Paulita estaba con trabajo de parto. Nació su hija a las horas y esa tarde, con la adrenalina pura del padre primerizo, la rompió para Leinster en un partido regional.

Mucha gente ayudó; los profesores con los horarios y los colegas me cambiaban guardias. Además, Leinster fue muy bueno acomodando los horarios para que pudiera entrenar.

Contepomi devolvió con creces ese apoyo del club. No sólo ayudó a ganar la Celtic League sino que fue instrumental en llevar a Leinster a lo más alto del rugby europeo. Su último partido con la camiseta azul fue de local, ante un récord continental de

82.208 espectadores viendo cómo Leinster le ganaba por un contundente 25 a 6 a su clásico rival Munster.

El pasaje a la final de la Heine-ken Cup fue complicado para el ya doctor Contepomi. Dejó sus ligamentos cruzados en el campo de juego y se perdió la final que su equipo ganó. No por eso dejó de festejar el campeonato conseguido en Edimburgo. Sigue siendo el goleador histórico de Leinster con 348 puntos. Sigo siendo hincha de Leinster y si no me hubiera ido a Toulon, quizás me quedaba a vivir acá para siempre. Estábamos muy cómodos. La verdad que la gente es bárbara, la ciudad es muy agradable y esto hace que hasta puedas olvidarte del clima que no es tan bueno. Lo dice quien en la página oficial de la Copa Heineken figura como héroe de culto de Leinster.

Claro, la mudanza a la Costa Azul, al pueblo de Carquerainne, presupone un mejor nivel de vida. Sí, el clima es mejor, pero se extraña todo lo otro que tenía Dublín.

La semana del test prometía no ser diferente en cuanto a la preparación, más allá de que podría armarse una agenda social sin descanso.

Vine a jugar rugby para Argentina y si puedo veré algunos de mis amigos, pero ellos saben que mis tiempos son los del equipo. Si puedo verlos, buenísimo. La prioridad es Los Pumas, cuenta Felipe.

Jugar en el Estadio Aviva será interesante, dice. Jugué en el Lansdowne Road y Croke Park y ahora este estadio nuevo me dan ganas. Venimos de dos semanas de gira y ya estamos acomodando las cosas del equipo.

Irlanda va a ser un rival muy difícil. Por un lado, sé lo complicado que son pero también será un placer jugar contra ex compa-ñeros y amigos como Brian O'Driscoll y Gordon D'Arcy.

No lo dirá él, pero ya se imagina que cuando lidere al equipo argentino al entrar al estadio sea recibido como el hijo pródigo que regresa a un país, una ciudad, que lo trató tan bien. Él devolvió eso mismo con muy buen juego

Hay pica con Irlanda pero es un tema que viene de los partidos del 99, el 2003 y el 2007. Este equipo es nuevo y no tiene que hacerse cargo. A lo sumo los que estuvimos en esos partidos. Será un placer jugar este partido.

Mucho más placentero para Pumas e hinchas si ganan. Algo que no sucedió nunca en Dublín, la única capital europea en la que Argentina no pudo ganar. ¿Será el domingo?

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