2 de agosto 2010 - 00:00

Rousseff tranquiliza: promete real fuerte y poco Estado

Dilma Rousseff concedió ayer una entrevista al diario conservador O Estado de Sao Paulo. Crece en las encuestas y, a la vez, procura dar confianza a los mercados.
Dilma Rousseff concedió ayer una entrevista al diario conservador O Estado de Sao Paulo. Crece en las encuestas y, a la vez, procura dar confianza a los mercados.
Brasilia - Alentada por las encuestas que la ubican mejor que al opositor José Serra, especialmente de cara al balotaje del 31 de octubre, la candidata oficialista para presidir Brasil, Dilma Rousseff, se comprometió ayer a continuar la economía promercado de su mentor, Luiz Inácio Lula da Silva. La postulante prometió no asfixiar con el estatismo, respetar al capital, mantener un real fuerte frente al dólar, al tiempo que fijó entre los principales desafíos de la economía satisfacer la creciente demanda de financiamiento.

En una entrevista de dos páginas del diario O Estado de Sao Paulo publicada ayer, Rousseff dijo que el papel del Gobierno debe ser «racionalizado», aunque continúe brindando garantías para grandes proyectos respaldados por el Estado.

«Los requerimientos de capital en el área de logística, energía y también de las compañías privadas son extremadamente altos. El (banco de desarrollo estatal) BNDES no tendrá capital para satisfacer toda esta demanda», dijo al diario Rousseff.

Apoyo

La candidata, ex guerrillera y más ideologizada que el actual mandatario -lo que causó en su momento temor en los mercados-, ha sido erigida como representante del PT con el apoyo explícito de Lula. Dado que la Constitución le impide buscar un tercer mandato, el actual presidente puso a favor de su ex jefa de la Casa Civil todo su carisma y el aparato del Gobierno.

A poco más de dos meses de la primera vuelta, Rousseff dijo que el aumento del crédito gubernamental mediante el BNDES fue una respuesta a la crisis crediticia que surgió en 2008 y un medio para salvar a la economía de la severa baja que se produjo en otros sitios. Dicha crisis interrumpió el moderado crecimiento de Brasil, hundiéndolo en una recesión que pronto mostró ser superficial y de corto plazo. Fue una de las pocas economías en empezar a elevar las tasas de interés desde la crisis para evitar el recalentamiento. El ministro de economía, Guido Mantega, espera un crecimiento de entre el 6,5% y el 7% en 2010.

Brasil tiene ambiciosos planes de inversión en infraestructura, incluyendo la represa hidroeléctrica Belo Monte en el norte del país, una compañía estatal de seguros y también grandes inversiones para explotar las enormes reservas de petróleo mar adentro descubiertas en 2007.

«Los bancos privados nacionales deben tener incentivos para aumentar su presencia. Son elementos fundamentales. Los fondos de pensión en general deben comprometerse, privados, públicos, parcialmente públicos, debemos construir nuestra propia maquinaria financiera mediante los llamados fondos de infraestructura o emitiendo bonos», dijo.

El papel del Estado se ha expandido en forma significativa bajo el Gobierno de Lula. También ha buscado aumentar su control del sector del petróleo mientras se expande con nuevos descubrimientos de reservas.

Rousseff dijo que espera que las tasas de interés, elevadas el mes pasado en 50 puntos básicos al 10,75%, empezarían eventualmente a caer si la proporción deuda/Producto Bruto Interno (PBI) continúa bajando. En otro párrafo tranquilizador, dijo que estaba a favor de un Banco Central independiente.

La moneda del país, que continuó cerca de 1,8 real por dólar pese a una caída temporal cercana al 30% durante la peor parte de la crisis económica global, refleja su verdadero valor, dijo Rousseff, pese a las quejas de los exportadores. Sabido es que dicha paridad se presenta como beneficiosa para un socio comercial como la Argentina.

Rousseff dijo que evitaría una intervención mayor en la moneda del país si es elegida, y en cambio defendió una «agresiva política de financiación» para ayudar a las firmas brasileñas a competir globalmente.

«No me inclino a creer que todo esto pueda ser resuelto manipulando el tipo de cambio, algo que creo que es un enfoque un poco primitivo», dijo.

Cuando se le preguntó sobre un creciente déficit comercial pese a las enormes exportaciones de materias primas incluyendo mineral de hierro, petróleo y productos de agricultura como soja, café, azúcar y jugo de naranja, además de autos, dijo que no era motivo de preocupación.

«Las importaciones actuales son de productos intermedios, más bienes de capital, y esto equivale a aumentar la tasa de inversión. Si estuviéramos importando productos de consumo no durables, coincidiría (que es así)», dijo.

Agencias Reuters y AFP

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