Rada estuvo por poco tiempo en Buenos Aires para presentar su nuevo álbum,"Tango, milonga & candombe".
Periodista: ¿Por qué este disco?
Ruben Rada: Mi mujer me dijo: "dejate de joder y hacé lo que sabés". La verdad es que yo siempre canté tangos. Y tiene sentido porque más allá de que soy rioplatense, el tango es de los negros, la palabra es de origen africana. Es una música de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Montevideo. Es música de ciudades que de noche vibraban en los quilombos. Después, Gardel, Corsini o Magaldi llevaron el tango para el centro, y entonces los negros ya no estaban. O sea, canto tangos porque es mi música, es mi historia. Cuando éramos chicos nosotros candombeábamos los tangos; estaban en nuestra vida tanto como otras cosas. Imagínese que yo gané un concurso de tango, siendo un chico, con "Al mundo le falta un tornillo" de Enrique Cadícamo y José María Aguilar.
P.: ¿Por qué el tango ha perdido fuerza entonces en su país?
R.R.: Es que los tangueros uruguayos, por la propia potencia de Buenos Aires, se fueron viniendo para acá e hicieron su carrera instalados en la Argentina. Hoy en día, el tango en Montevideo no tiene mucha presencia. No hay orquestas típicas. Y hay algunas mujeres, como Francis Andreu o Malena Muyala, que sostienen la cosa, mezclando el tango con otros géneros.
P.: En sus letras y aún en la solemnidad de muchas de sus músicas, el tango tiende a la seriedad y usted suele jugar con el humor, en sus discos y en sus espectáculos. ¿Cómo conviven ambas cosas?
R.R.: En principio, es bueno decir que el tango no era serio ni solemne como se fue haciendo después. Era música divertida, de baile de negros. Ese tango, más procaz, se fue perdiendo. Pero además, yo soy serio en lo que hago. Me gusta que la gente lo pase bien y puedo bromear, pero no me resulta para nada contradictorio. Por eso, me parece natural haber hecho un álbum doble en el que conviven el tango, la milonga y el candombe: son todas músicas del mismo palo.
P.: ¿No siente que ha quedado algo relegado el tango a una propuesta para gente grande?
R.R.: Puede ser y mucho más en Uruguay. Pero nosotros tenemos que cantar tango. Es una música increíble, con unas melodías y unas letras únicas. Los rioplatenses tenemos casi la obligación de seguir grabándolo, de cantarlo. Si todos, aunque vengamos de cualquier otra música, lo hacemos, vamos a defenderlo y a hacerlo crecer. Se sigue muriendo gente muy valiosa, como Rubén Juárez o Leopoldo Federico, pero a la vez hay tipos como Ariel Ardit que son excelentes. El tango tiene la virtud de saber renacer constantemente.
P.: En su disco, usted usó una instrumentación no tan convencional para el género.
R.R.: Sí. Lo hicimos en un estudio que armamos con Gustavo Montemurro, con guitarra y él tocando acordeón en lugar de bandoneón, como pasaba muchas veces a principios del siglo pasado cuando todavía el instrumento alemán no estaba tan difundido y los italianos tocaban con sus acordeones.
P.: Siempre es difícil imaginar cuál es el género que mejor lo representa a usted, que puede pasar del candombe-beat al pop, de la balada rockera al tango, de las canciones para chicos al jazz instrumental. ¿Cuál de todo lo identifica mejor?
R.R.: Todo. Yo soy un crooner, así me siento y así empecé cuando me ganaba la vida cantando en cabarets o después tocando dixieland. Así que puedo hacer todo y disfrutarlo igualmente.
P.: ¿Va a venir a presentar el álbum en vivo frente al público?
R.R.: Por supuesto. No sé todavía bien cuándo pero no va a pasar mucho tiempo. Y a la vez, tengo terminado otro disco, instrumental, con la banda Confidence con la que ya hice otro en 2011. Y seguramente, tampoco va a tardar en conocerse por acá.
| Entrevista de Ricardo Salton |


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