Miguel Ángel Russo hizo «silenzio stampa» mientras Usandizaga y su sucesor Viliguer polemizaron sobre el contrato del técnico. La controversia continuará...
En Rosario, después de la tormenta no llegó la calma. Miguel Ángel Russo finalmente se comunicó con el presidente en ejercicio, Daniel Viliguer, y le ratificó su decisión de no continuar en la dirección técnica del plantel profesional.
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Ante esta situación, que no era la esperada por Viliguer, la comisión directiva mantuvo anoche una nueva reunión para comenzar a barajar el nombre del reemplazante de Russo.
Ahora el principal objetivo centralista es Edgardo Bauza, un hombre del club, pero quien en estas horas se encuentra de vacaciones con sus hijos en Bariloche y no regresa hasta el lunes.
No obstante, con Buaza existe un problema. El «Patón» tendría la intención de realizar un trabajo integral con las divisiones inferiores y el fútbol profesional, pero está peleado con Alberto Pascutini, coordinador de los juveniles.
De no ser Bauza, el otro elegido es Leonardo Astrada. Pero también con el «Jefe» existe un problema aún mayor. Astrada ya tuvo un paso por Central como entrenador y su salida no fue nada amigable. El club le quedó debiendo u$s 600.000 dólares y el DT le hizo juicio, con el agravante de que en los tres llamados a audiencia, la directiva nunca concurrió.
Ayer salió Hernán Díaz, ayudante de campo de Astrada, a hacer declaraciones y señaló que «la deuda que tiene el club con el cuerpo técnico se puede renegociar en el caso de que necesiten de nuestros servicios».
Sin embargo, la comisión directiva está dividida y hay quienes no quieren que Astrada vuelva a ser el técnico del plantel.
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