25 de marzo 2011 - 00:00

Saiz y Sabbatella negocian armado de neoconcertación K

Cumbre de colectores: César Barbeito, candidato radical K a gobernador de Río Negro, Miguel Saiz, Martín Sabbatella y Ariel Basteiro.
Cumbre de colectores: César Barbeito, candidato radical K a gobernador de Río Negro, Miguel Saiz, Martín Sabbatella y Ariel Basteiro.
Uno viene de ganar, con auspicio K y enfrentado a la estructura radical, la interna de la UCR; el otro, eterno antibipartidista, construye su candidatura kirchnerista bis en dominio bonaerense. Se vieron, el miércoles, para intentar revivir la concertación K.

El gobernador de Río Negro, Miguel Saiz, y el diputado Martín Sabbatella, parecen destinados a confluir como versión extra PJ del universo K y sobre esta hipótesis, condimentada por cuestiones locales de cada uno, charlaron largo en un encuentro en Capital Federal.

Saiz apareció con César Barbeito, su ministro de Educación y la figura que postuló, en la interna radical del 13 de marzo, como candidato a gobernador y con la que derrotó a las dos listas patrocinadas por presidenciables de la UCR: una de Ernesto Sanz; la otra por Ricardo Alfonsín.

Sabbatella recibió a los rionegrinos junto a Ariel Basteiro, diputado socialista, alineado con la Casa Rosada y candidato de Nuevo Encuentro (NE) para disputarle la intendencia de Ituzaingó a Alberto Descalzo. Como el moronense, apuesta a una colectora K.

El acercamiento Saiz-Sabbatella (en Río Negro, un referente ocupa un cargo: se llama Mateo Canosa, proveniente de Libres del Sur pero que se quedó en el NE tras la ruptura con el grupo de Humberto Tumini) trata de reconstruir la desvencijada concertación.

Aquel formato, que alumbró Néstor Kirchner en 2007 y tuvo como máxima expresión la incorporación de Julio Cobos como vice, se desarticuló con la Resolución 125 y quedó, desde entonces, fuera de juego.

Aunque la Casa Rosada mantuvo vínculos con radicales K como Saiz, ese espacio nunca se recuperó del karma Cobos. Desde entonces, como patrullas perdidas, andan el santiagueño Gerardo Zamora y, entre otros, Enrique «Japonés» García de Vicente López.

La diputada Silva Vásquez y el funcionario Gustavo López trataron de reanimar el espacio. Lograron, incluso, que Kirchner participe del acto de lanzamiento de bloque con nuevo nombre: FORJA.

Aunque el nexo entre Sabbatella y Saiz es, todavía, embrionario puede sentar las bases para un ordenamiento conjunto en la temporada electoral de este año.

Tienen, en común, su condición de «colectores»: el rionegrino, a través de Barbeito, deberá disputar la gobernación compartiendo paraguas K con, por lo menos, un peronista: Carlos Soria. Puede, también, si no avanza en un acuerdo, deba hacerlo con Osvaldo Nemirovsci.

Cita

Sabbatella, en tanto, jugará como la versión anti-PJ del kirchnerismo en la provincia.

Puede, quizá, que con las semanas, la cita del miércoles, sólo sea una anécdota. Por lo pronto, bosqueja una reunión de espacios no peronistas que respaldan el «proyecto nacional y popular», tal el dialecto K, que encabeza Cristina de Kirchner.

Saiz, por su parte, tiene un interés puntual por construir un bloque concertador con entidad y volumen. En lo local para que, al menos, le sirva como un dato distintivo de kirchnerismo ante la incertidumbre respecto a cómo va a jugar la Casa Rosada en la elección rionegrina que, por ahora, no tiene fecha.

En concreto, el radical K apuesta a profundizar las contradicciones históricas entre Soria y los Kirchner que el respaldo de Miguel Pichetto al ex SIDE no alcanza, por ahora, para amortiguar.

Sabbatella, por lo pronto, prometió que no encarnará una tercera lista K en esa provincia rionegrina. Es discutible, de todos modos, si está en condiciones de confeccionar o no un espacio autónomo.

Para el gobernador, así mismo, un armado nacional con relativa presencia, podría volver a instalar -siquiera en su imaginario- la alternativa de repetir la integración de la fórmula del Frente para la Victoria con un mandatario radical. Saiz, se afirma, no rankea para eso: aún lejos, el más cerca de ese cielo, es Zamora.

De hecho, el rionegrino anticipó que no tiene en sus planes ser candidato este año. Los que conocen sus pases, creen que aspira a ser designado en un cargo nacional o tener un exilio exquisito como embajador. Más pretencioso, o al menos en otro punto de la secuencia de la vida política, Sabbatella se ilusiona con una elección impactante en la provincia para quedar instalado como una opción concreta para la elección de gobernador de 2015.

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