Los conductores deberán cumplir con estrictas reglas de vestuario, que incluyen blazers en días fríos, traje o esmoquin para taxis de alta gama. Es también "condición obligatoria" que los zapatos estén siempre "lustrados y bien conservados".
Para no incomodar a los clientes, se exige a los conductores "reprimirse" en el uso de palabrotas y "no ser sarcástico o hacer chistes molestos".
Tampoco se podrán tratar "problemas particulares ni de la categoría" pero, eso sí, se permite al taxista "dialogar sobre los temas manifestados" por el usuario.
Ya de forma opcional, la ordenanza de la alcaldía sugiere recibir al pasajero "con optimismo y alegría, deseándole felicitaciones por el momento del día" y ofreciéndole, si conviene, un poco de agua mineral.
"Ahora Uber ya no tendrá nada mejor que nosotros", exclamó Víctor Hugo Badueta, vocero del Sindicato de los Taxistas Autónomos de San Pablo en referencia a la empresa que pone en contacto a choferes y usuarios a través de una aplicación móvil que cobra precios más bajos. Aunque reconoce: "Ya estamos recibiendo reclamaciones" de algunos taxistas que consideran demasiado estrictas las nuevas consideraciones para prestar servicio.
| Agencia EFE |


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