San Sebastián celebró el “Día Ricardo Darín”

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El interés del festival y su público por el protagonista de “Nueve reinas” pudo diagnosticarse desde el valor de la entrada a la premiación: Agnès Varda y Monica Bellucci costaban 9 euros; el argentino, 35 euros, y agotó.

San Sebastián - Ya se fue Arnold Schwarzenegger en su avión privado estacionado en Biarritz, y llegó Ricardo Darín en un avión de línea que aterrizó en Hondarribia. Vino con su hijo, el Chino, despertando suspiros de las fans por partida doble. Y realmente fue "el día Darín", como estaba anunciado. Día de orgullo, por ser el primer latinoamericano que recibe el Premio Donostia a la Trayectoria. Pero también un día agotador, atendiendo amablemente a cazadoras de autógrafos, periodistas, pesados varios y gente que pagó la entrada para verlo.

Dato significativo: ver la entrega del Donostia a Agnès Varda el domingo pasado, y a Monica Bellucci mañana, costaba 9 euros. Para verlo a Darín, 35 la más barata, y estaban todas agotadas desde antes de empezar el Festival. "Lo aprecio muy especialmente, sobre todo porque es un reconocimiento, y no un premio en una competencia, donde se da esa disyuntiva de resaltar una cosa, o una persona, en desmedro de otra", dijo en gozosa conferencia de prensa.

Gozo y regocijo, eso es lo que hubo en cada respuesta, y en especial cuando esquivaba las respuestas. Por ejemplo, cuando una periodista local quiso saber de su posible interés en la política española, que en estos días está que arde. "Bastante tengo con la política argentina. Por supuesto, como ahora estoy viviendo acá [está haciendo "Escenas de la vida conyugal" con Andrea Pietra], es lógico que me interese en saber lo que pasa. Lo sigo con mucha atención. Así que... te agradezco que no me hagas la siguiente pregunta que me ibas a hacer". Aplausos.

A un norteamericano que le preguntó en inglés por el nacimiento de su vocación, le respondió esforzadamente en la misma lengua que venía de una familia de artistas y actuaba desde niño. "No recuerdo la primera vez que tomé conciencia de mi vocación". Pero a la segunda pregunta en inglés, bastante más elaborada, respondió mejorando el estilo Tévez: "Is very dificult understand what did you say, but I love you". Y a un peruano lo ganó pidiéndole "un poco de misericordia el otro jueves en las Eliminatorias". Del título "La cordillera", explicó que él propuso "La cumbre", o "Secreto en la montaña", "pero ya hay una de ese título, con unos muchachos besándose". ¿Le tienta aprovechar su popularidad para volcarse a la política? Ahí se puso serio: "No tendría la suficiente frialdad para moverme en un terreno tan minado como ese".

Y si la conferencia de prensa estuvo más llena que la de Schwarzenegger, la sala del Kursaal (1.806 localidades) directamente rebalsaba. Impresionante, ver toda la platea de pie, en un largo aplauso (aunque no todos aplaudían, había unos cuantos sacando fotos con sus celulares). Muy buena, la edición previa de escenas de sus películas, y bien risueña la sorpresa del público español al verlo jovencito en sus trabajos iniciales (que por suerte no se difunden).

Dolores Fonzi y Elena Anaya recalcaron su talento, compañerismo y buen humor. Exageraciones, dijo él, y se ganó sucesivos aplausos con un discurso cálido que lucía como improvisado pero tenía un timing impecable, agradeciendo a los donostiarras y extendiendo su alegría a todo el personal de las películas en que trabajó, a los colegas sudamericanos, y a cada miembro de la familia, que nombró uno por uno. Lo que le permitió un remate de los suyos. Ya se retiraba, cuando volvió corriendo al micrófono: "Perdón, he cometido un error imperdonable: ¡Mamá, no me olvido de vos!"

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