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San Sebastián, con mirada femenina
Leonardo Sbaraglia, Anahí Berneri y Celeste Cid ayer en San Sebastián, donde se exhibió “Aire libre”, película ya estrenada en Buenos Aires.
Berneri, que regresó al festival tras formar parte del jurado en 2012 y llevarse el premio de la crítica en 2007 por "Encarnación", se introduce esta vez en el día a día de un matrimonio en crisis. Leonardo Sbaraglia y Celeste Cid encarnan a una pareja que se va distanciando pero a la vez se estanca en esa violenta situación, sin dar pasos que le lleven a una u otra salida.
"Aire libre" se pregunta "si es el hogar aquello que nos transforma en una familia", dijo Berneri en el encuentro con la prensa. "La película plantea una idea de matrimonio que para mí tenía que ver con cómo mantener el deseo. Por eso era importante tener dos grandes actores pero que también sean tan bellos como Leo y Celeste, porque con los años la belleza no es lo único importante en el erotismo", agregó.
Para Sbaraglia, este papel fue "muy difícil" de interpretar: "Creo que la sensación más persistente que había era la de hastío, de un sentimiento muy difícil de encontrar. No es una película en la que haya algo extraordinario, sino sensaciones sutiles, de amargura y dolor interno. Ese fue el desafío más grande", explicó.
Entre los protagonistas hay un "vínculo violento", apuntó Berneri, "porque la crisis no está puesta en palabras, sino que la violencia está naturalizada". Además, también es un retrato generacional: "El de una generación inmadura, la mía, a la que nos cuesta ser generosos con los demás. Y el matrimonio requiere mucho aire libre y mucha generosidad", señaló.
Saltando una generación en el tiempo el festival presentó también "Eden", hipnótico recorrido por la explosión mundial del "French Touch" como banda sonora de quienes vivieron su juventud entre finales de los 90 y el comienzo del nuevo milenio. Dance, techno, house y garage sirven de telón de fondo en esta historia sobre lo difícil que resulta pasar página.
Y eso fue lo que hizo Hansen-Love tras sus trabajos anteriores ("Tout est pardonné, "Le père de mes enfants" y la celebrada "Un amour de jeunesse"), que considera una especie de trilogía. Por eso en "Eden", que toma su nombre de un fanzine de la época de las primeras raves, se sirvió de la experiencia de su hermano Sven tras 20 años como DJ. A lo largo de más de dos horas, la cineasta captura esa efervescente juventud parisiense del "French Touch", que aún hoy sigue sonando en las pistas de baile.


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