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Sánchez Mestre y un teatro con la lógica de los sueños
Sánchez Mestre. Sobre un hombre, un oso y una mexicana.
I.S.M.: Es bueno lo que ocurre en el teatro independiente, lo mismo que en el Cervantes con Alejandro Tantanián, y ahora que reabrió el San Martín. Las entradas a las salas oficiales son accesibles, cosa que no ocurre con el teatro independiente, donde hay que pagar 200 pesos porque, si no, no dan los costos. El espectador tiene que elegir si ir al teatro o ir a comer. En cuanto a oferta, no me da el tiempo para ver todo lo que me gustaría. Buenos Aires es un lujo para ver teatro.
P.: ¿Qué destaca de lo que vio o quiere ver?
I.S.M.: "Prueba 5" en el Sarmiento con curadoría de Vivi Tellas; del ciclo "Invocaciones" lo nuevo de Mariana Obersztern; quiero ver "Por qué nos gustan tanto las luces" en el Cultural San Martín y "No me pienso morir" de Mariana Chaud en el Cervantes.
P.: ¿Y cómo evalúa la propuesta del teatro comercial?
I.S.M.: No es lo que elijo, son entradas más caras pero evidentemente hay público para eso. Hace poco me invitaron a "Escenas de la vida conyugal", y me divierte mucho por esas convenciones que aparecen y la gente las aplaude. El público se comporta distinto; me resulta curioso el modo en que trabajan iluminadores y escenógrafos, como adaptándose más a lo popular y perdiendo lo personal. En el alternativo hay más juego en la escenografía, las luces, la puesta, en cambio el teatro comercial se amolda a las convenciones, es todo más neutro. El humor es otra marca diferencial, porque hay distintos lenguajes dentro del humor. En el comercial todo tiene un mismo color con respecto al humor, con chistes para que entiendan todos.


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