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Santa salvación
El festejo loco de los jugadores de San Lorenzo junto a un público que los alentó durante los 90 minutos, mientras que Néstor Ortigoza levanta los brazos para festejar su gol de penal. El gol que le dio el alivio a un equipo que sufrió más de lo necesario.
Instituto salió a jugarse con una fórmula táctica «bielsista»: 3-3-1-3. El mexicano Mario Moreno fue el enganche y Encina - Dybala y Lagos los delanteros, pero siempre le faltó la puntada final.
San Lorenzo, por su parte, insistió con el 4-4-2 que tanto éxito le dio en Córdoba, pero cometió el error de defender muy cerca de Pablo Migliore, por lo que sufrió en forma innecesaria el dominio de los cordobeses.
El primer tiempo finalizó sin goles y con el correr de los minutos, San Lorenzo fue saliendo de contraataque con un Salgueiro muy activo que creó un par de situaciones de gol.
En el segundo San Lorenzo tenía el partido controlado ante la poca claridad de los delanteros de Instituto, pero un centro por derecha de Encina encontró a Diego Lagos, que con el pecho hizo el 1 a 0. Allí el árbitro Lunati dudó en cobrarlo ante el aviso de su asistente Uziga que le decía que era mano. Terció el cuarto árbitro Fernando Echenique, quien le dijo que fue gol legítimo. La duda es si el cuarto hombre vio la repetición por televisión, cosa que está prohibida reglamentariamente.
Allí Instituto revivió y salió a buscar los dos goles que necesitaba con centros al área, que complicaban a la defensa de San Lorenzo. El susto a San Lorenzo le duró 9 minutos hasta que Barsottini cometió un inocente penal a Kalinski y Ortigoza «ajustició» a Chiarini, que después evitó la derrota.
San Lorenzo se queda en Primera y es justo, porque demostró ser mejor que Instituto. El sufrimiento termina para un grande que pudo descender, con el recuerdo fresco de lo que le pasó hace un año a River.


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