10 de noviembre 2014 - 00:00

Sarim Fassi Fihri, un marroquí internacional

Sarim Fassi Fihri, un marroquí internacional
Sarim Fassi Fihri, un marroquí internacional
 Sarim Fassi Fihri, el hombre fuerte del cine de Marruecos, también es productor de películas con Johnny Depp, Charlotte Gainsbourg y Miguel Bosé. Ahora está en Buenos Aires, presidiendo la Semana de Cine dedicada a su país y que forma parte del Latinarab, y que se extenderá hasta el día 12. Dialogamos con él.

Periodista: Usted ha trabajado con Catherine Zeta-Jones, Virginie Ledoyen, Monica Bellucci, Ornella Muti, Anita Ekberg, y otras cuantas estrellas. Entre nosotros, ¿con cuáles tuvo que apelar a la santa paciencia?

Sarim Fassi Fihri:
Las tres primeras eran jovencitas, las otras muy profesionales. Pero le diré: la segunda vez que trabajé en el cine, me tocó atender a Ava Gardner. Era una mujer increíble, muy bella, inteligente, pero tomaba mucho y debíamos manejar eso todos los días. Para colmo se trataba de una miniserie del Imperio Romano, "Anno Domini", que ocupó casi 42 semanas de rodaje. Estaban Fernando Rey, James Mason, John Houseman, Anthony Andrews. Ella era Agripina. Ahí trabajé como asistente de producción, y aprendí muchísimo.

P.: Eso en la segunda vez. ¿Y en la primera?

S.F.F.:
Trabajé de chofer. Era una remake del melodrama de Luigi Comencini "El incomprendido". La hacía Jerry Schatzberg, con Gene Hackman y el chiquito de "E.T.", Henry Thomas. Otro que debemos lidiar con todo lo que come y bebe es Gerard Depardieu. Lo tuve en una de Asterix y Obélix, y en la miniserie "Napoleón", donde él interpretaba al duque de Otranto.

P.: Supongo que en esa miniserie Marruecos hizo el papel de Egipto.

S.F.F.:
Podemos adaptar casi todos los lugares y paisajes posibles: Somalía, Tibet, Miami, California, Argelia y aun Suiza. La plaza de Tiananmien en China la reprodujimos en Casablanca. Por eso empresas de todas partes eligen filmar en nuestro país.

P.: No quiero perderme. La primera vez trabajó de chofer, la segunda fue asistente de producción, ¿y en cuánto tiempo llegó a ser productor de cine con empresa propia y todo?

S.F.F.:
Unos seis, siete años. Primero cortos, luego largos con equipo y elenco enteramente marroquí, luego también las coproducciones, principalmente con Francia. Integré una sociedad de servicios de producción, formé técnicos en todos los rubros, impulsé una escuela de cine que funciona a medias entre los productores y el Estado, el Festival Internacional de Cine de Marruecos, una asociación de productores profesionales, porque no soy el único, etc. El resultado de nuestro esfuerzo, es que antes había una sola película marroquí por año, cuanto mucho dos, y ahora hay veinte. Además de las coproducciones.

P.: Su filmografía incluye películas de espías de toda clase, como una paródica de Michel Hazanavicius con Jean Dujardin y Berenice Bejo, una miniserie sobre el general De Gaulle, "Le grand Charles", la religiosa "Marie de Nazareth", versiones occidentales de cuentos orientales, y todo tipo de películas locales. Por ejemplo, "Los ángeles de Satan", sobre el caso real de unos chicos marroquíes acusados de satanismo por su aficción al punk. ¿Es así?

S.F.F.:
Somos gente amplia.

P.: ¿En asuntos como ese no corre riesgo de censura?

S.F.F.:
La última película local víctima de la censura en nuestro país data de 2003.

P.: Ahora, además, es el nuevo director del Centro Cinematográfico Marroquí, equivalente a nuestro Incaa.

S.F.F.:
Me nombraron hace un mes.

P.: ¿Qué desafíos tiene en ese puesto?

S.F.F.:
Primero, lo más difícil, evitar la desaparición de las salas. En los 80 había 250, ahora hay 59 pantallas en 30 salas. Hay demasiados piratas, y descargas. Debemos ver con las empresas telefónicas cómo bloquear las descargas ilegales.

P.: ¿El público sigue a su cine?

S.F.F.:
La fuerza está en la diversidad. Como ejemplo, acá hemos traído policiales bastante fuertes, una de suspenso donde la protagonista es rockera y mecánica de autos y entra en el transporte de drogas, un drama de acoso laboral, otro de celos, una denuncia sobre la influencia de los fundamentalistas en las cárceles, y una comedia donde la esposa tiene antojo de cerdo y el marido consulta al imán, y luego a un rabino, sin saber qué hacer. A propósito, "Saga", policial, hizo su postproducción en Argentina. Tenemos un acuerdo entre ambos países.

P.: Uno mira esas películas y no parecen del mismo lado.

S.F.F.:
Parecen venir de mundos muy diferentes,

P.: ¿Pero cómo saber a través de esas obras cuál es la auténtica Marruecos?

S.F.F.
: Bueno, el cine siempre tiene un poco de fantasía.

Entrevista de Paraná Sendrós

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