11 de julio 2014 - 00:00

Scioli, ahora más cercano a Kicillof con una señal de Cristina

En clima Mundial, Julián Domínguez empapeló ayer los paredones con un afiche en clave política dirigido al sciolismo que usa el color naranja. En otro juego, el gobernador entabló diálogo con el ministro Axel Kicillof  con una señal de la propia Presidente.
En clima Mundial, Julián Domínguez empapeló ayer los paredones con un afiche en clave política dirigido al sciolismo que usa el color naranja. En otro juego, el gobernador entabló diálogo con el ministro Axel Kicillof con una señal de la propia Presidente.
Daniel Scioli esperó una señal explícita, un puñado específico de palabras de Cristina de Kirchner para terminar de lanzar su campaña presidencial. El gobernador-candidato quiere hacerlo antes de fin de año, pero choca con la resistencia, muda pero cerril, de Olivos, que prefiere demorar hasta el final el show electoral de 2015.

El gobernador se convirtió, dentro del oficialismo, en una de las usinas que da por descontado, con más firmeza, que habrá una solución pacífica y saludable con los holdouts. En el último tiempo, el gobernador entabló un diálogo directo y personal con Axel Kicillof.

Por disposición presidencial, según cuenta en la Plata, el ministro de Economía "les dio letra" a las comitivas de funcionarios bonaerenses que viajaron a Nueva York y otra a Londres en las últimas semanas. "Para evitar distorsiones y tener una misma posición en el exterior", explican en el sciolismo y deslizan, además, que el gobernador-candidato estableció un buen vínculo con Kicillof .

A la vez, cuentan los sciolitas, se volvió a tensar la relación con Amado Boudou. El trato con el vice viene mal desde que el exministro de Economía fue entronizado como compañero de fórmula, y potencial heredero, de Cristina de Kirchner. Pero el vínculo se volvió tóxico cuando estalló el affaire Ciccone.

Arrimado a Kicillof y alejado de Boudou, el gobernador opera en modo binario dentro de la lógica ultra-K ante los protagonistas de dos expedientes que estorban la campaña presidencial: la crisis de los fondos buitre y la causa Ciccone. El mundial, a la vez, concentró la atención y sacó de agenda la cuestión electoral que el gobernador quiere redoblar a partir de agosto, pero desde Casa Rosada dicen que no es momento.

"Daniel no va a hacer nada sin antes charlarlo expresamente con Cristina", confían en La Plata y especulan que el kirchnerismo quiere demorar todo lo posible el tramo más intenso de la campaña porque pondrá a los candidatos, incluso los que forman parte del dispositivo K, a tomar posturas y expresar matices contrarios a los deseos puristas de Olivos.

Al margen de los números de Kicillof con los fondos buitre, Scioli mira otras cifras. En julio compiló datos de tres consultoras que hicieron mediciones nacionales que, según cuenta el sciolismo, lo ubican entre 23 y 26% de intención de votos, varios puntos encima de Sergio Massa -a quien ubican debajo de los 20- mientras que Mauricio Macri aparece en el orden de los 16/17. En la interna K, el mejor posicionado de acuerdo con las encuestas que lee el gobernador es Randazzo, con entre 4 y 5 puntos, mientras que otros postulantes identificados con el oficialismo apenas superan el 1%.

La numerología naranja que ubica arriba a Scioli va, además, acompañada por la proyección de llegar a fin de año cerca de los 30 puntos para, luego, a partir de la campaña del verano crecer todavía más para alcanzar el "piso" histórico del peronismo K, pilar de los cálculos de Scioli para ganar en 2015 en la primera vuelta con algo más de 40 puntos. Deseos numerados en tiempos de sequía de campaña.

Dejá tu comentario