5 de agosto 2011 - 00:00

Scioli, la táctica de la otra mejilla

Alberto Pérez
Alberto Pérez
No responder críticas ni agresiones de la oposición. No refutar mentiras. En síntesis: no contestar. Ese es el breve decálogo de la táctica de «la otra mejilla» que decidió adoptar Daniel Scioli para atravesar los días que quedan de campaña hasta las primarias del 14 de agosto.

El gobernador bajó la orden y sembró un profundo y riguroso silencio entre sus colaboradores. El sciolismo reposa, avisan, sobre una diferencia de más de 25 puntos con su inmediato seguidor, Francisco De Narvaez, que encontró como tip hablar de una «mayoría silenciosa» que no captan las encuestas.

El silencio fue el refugio de José Manuel De la Sota en la elección de Córdoba. El recurso, no siempre infalible, de los que aparecen como favoritos. Pero Scioli tiene, en este turno, dos trincheras: además de la oposición al FpV tiene a Mario Ishii que le dispara maldiciones.

Desde La Plata se pidió cumplir meticulosamente con la veda electoral de no realizar actos de gobierno. Se encontró el atajo de organizar, area por area, encuentros políticos. Ayer, por caso, Scioli participó de un encuentro con 600 médicos y enfermeros que según el relato sciolista «militan por la reelección del gobernador».

Fue ante ese auditorio que el jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez, se permitió un atajo a la indicación de no responder: «Acá no hay milagros, hay trabajo», afirmó para un destinatario incierto (lo dicen la oposición pero también sectores K) que atribuye los índices de aceptación a Scioli a un antojo del azar.

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