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Scioli-Mariotto, un pacto que transparenta la crisis ultra-K
Daniel Scioli y Gabriel Mariotto ayer durante la jura de Omar Szulak -que reporta al vice-, de Alejandro “Topo” Rodríguez en Asuntos Agrarios y de Franco La Porta en Control y Planificación de Servicios Públicos.
Dos años y medio después, con temporadas ásperas, acusaciones cruzadas de traición y complots, Scioli y Mariotto publicitaron ayer un acuerdo político que incluye un dato poco usual: Mariotto ubicó a un funcionario, con rasgo de ministro, en el staff del gobernador.
Un elemento resalta de ese episodio político. El deterioro del dispositivo K, la merma en el poder de castigo de los comisarios ultra-K, volvió posible algo que unos meses atrás era inconcebible: que Mariotto, a quien Cristina de Kirchner puso como guardián de la pureza en la línea de sucesión de Scioli, se convierta en un socio visible y explícito del gobernador que es un declarado aspirante a suceder a la Presidente en 2015.
Bajo la hojarasca del acuerdo institucional se agazapa la política: la acefalía del kirchnerismo extremo en la provincia habilita el tipo de entendimientos que ensayó Mariotto con Scioli. El último chispazo del dedo mágico de Olivos fue la imposición de Fernando "Chino" Navarro como jefe del bloque de Diputados K, emboscada de la que también participó Jorge Capitanich.
La jura de Omar Szulak -que junto con Néstor Pan conforma el núcleo basal del mariottismo- como secretario de Desarrollo Estratégico desafía lo que fue, en otro tiempo, un mandato cristinista: que dirigentes K se incorporen al Gobierno de Scioli.
Fue una doble táctica. Desligarse de lo que pase con el Gobierno bonaerense para, en paralelo, incidir sobre el universo legislativo: por entonces, y volvió a ocurrir este año, Cristina de Kirchner digitó las autoridades del Parlamento bonaerense excluyendo, de raíz, a los sciolistas.
"Con Scioli me peleo yo" era, por entonces, la disposición genérica que regía los movimientos del kirchnerismo bonaerense en permanente choque con el esquema del gobernador.
Expansión
De los días de tensión extrema en que el sciolismo acusó a Mariotto de ser el puntal de un intento para forzar la renuncia del gobernador, la empatía Scioli-Mariotto evolucionó a un punto que, ni siquiera, se estableció entre Scioli y Alberto Balestrini en cuanto a la incorporación de dirigentes en el staff de la gobernación. Es probable, incluso, que en el futuro otro referente mariottista se sume al equipo de Scioli.
Ayer, en paralelo, el gobernador jugó otras cartas. Ascendió a Alejandro "Topo" Rodríguez como ministro de Asuntos Agrarios que dejó vacante el intendente de Cañuelas Gustavo Arrieta -dirigente que llegó, en 2011, y bendijo a Franco La Porta, exdiputado y excandidato de Francisco de Narváez, como secretario de Control y Planificación de Servicios Públicos.
Lo de La Porta tiene lógica propia. Como legislador pivoteó cerca de Scioli y luego de la aventura con De Narváez, fue convocado. La Porta es de San Miguel y tras desbancar, en sociedad con Joaquín de la Torre a Aldo Rico en 2007, terminó enfrentado con el actual cacique massista. Su ingreso, en otro momento, pudo animar la queja kirchnerista como con Gustavo Ferrari. Pero son tiempos de silencio.


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