14 de junio 2012 - 00:00

Scioli-Mariotto, una cita al mediodía para ensayar tregua

Gabriel Mariotto regresó, el martes, a la residencia de Daniel Scioli: almuerzo a solas y promesas de pacificación.
Gabriel Mariotto regresó, el martes, a la residencia de Daniel Scioli: almuerzo a solas y promesas de pacificación.
A solas, Daniel Scioli y Gabriel Mariotto almorzaron el martes. El antifrión impuso la infaltable sopa con la que tortura, en pleno enero o en julio, a sus huéspedes. Antes y después se sumergieron en una charla lacrada. Hacía casi dos meses que no compartían la mesa.

El gobernador tiene el chip fiscal. En una semana, la provincia debe hacer la liquidación para el pago de los salarios de junio y, en simultáneo, el medio aguinaldo. Son algo menos de 9 mil millones de pesos. Sin auxilio federal, está casi condenado a desdoblar.

Scioli rastreó en Mariotto indicios sobre cómo se comportará Cristina de Kirchner frente a esa urgencia. Lo mismo hizo, días atrás, Alberto Pérez ante Juan Manuel Abal Medina. El sciolismo se topa con su propia medicina: dosis de voluntarismo. Ninguna

-pero ninguna- certeza.

En La Plata se resisten a validar la alternativa de que la Presidente suelde el grifo y empuje a la provincia a un precipicio. De mínima, los salarios se pagarían con demora y el aguinaldo a fin de mes. Pero una pataconada no está, ni mucho menos, descartada.

Entre los kirchneristas más feroces circula con firmeza, pretensión o dato, la teoría de que no saldrá un solo peso rumbo a Buenos Aires. No es una presunción descabellada: hace un mes, un dirigente del PJ, no sciolista, le pronosticó al gobernador ese desenlace. 

- Preparate Daniel porque no te van a dar la guita -le dijo en una larga charla telefónica de domingo. 

- Vos sos un desconfiado

-intentó Scioli espantar los fantasmas.

Hace unas semanas, el riesgo de default salarial aparecía como un mal genérico en varias provincias. En Santa Cruz, Daniel Peralta ya lo instauró; Sergio Uribarri tuvo que pagar en tandas en abril y en Córdoba, José Manuel de la Sota dejó correr rumores sobre desdoblamiento.

El entrerriano no tendría problemas y el cordobés proyectó un cronograma de pagos que arranca el 25 de junio con el pago, entero, del SAC para sus empleados. No recibió, juran en la provincia, asistencia extra a pesar que anotan una deuda nacional de 2.000 millones.

Esos espejos, en los que Scioli se veía solidariamente hermanado en la crisis con otros gobernadores, han perdido vigencia. Entre la necesidad y la lógica, en La Plata y en varios despachos K suponen que al final, quizá sobre la hora, girarán los recursos. Scioli cumplió, dicen, con su parte del acuerdo cuando firmó, tal como le pidió Cristina, el decreto del revalúo rural.

«¿No hay plan B?. Tiene que haber un plan B, armen un plan B...» hocicaba, anteayer, un operador K que mantiene frágiles puentes con el sciolismo y entiende, contrariamente a otros cristinistas, que un tropiezo salarial de Scioli dañará a la Presidente.

En el almuerzo, porque uno no tenía respuestas y el otro sólo masticaba intrigas, Mariotto y Scioli sobrevolaron la cuestión de los recursos. Frente a frente, aunque nunca se rompió el diálogo, montaron un número para pacificar la convivencia de la fórmula.

Ayer ya hubo muestras firmes de esa tregua: en el Senado, el mariottismo «congeló» un pedido de informes al gobernador sobre la presunta inacción de efectivos de la Policía Bonaerense durante la paliza, la semana pasada, a periodistas y vecinos en Malvinas Argentinas.

Santiago Carrera, el senador mariotto-camporista, firmó un repudio declarativo por el episodio pero el bloque que comanda Cristina Fioramonti de Kunkel acordó no ametrallar, otra vez, al gobernador. El pedido de informe seguirá, igual, la vía legislativa.

El martes, Scioli y Mariotto exploraron la agenda parlamentaria. El vice acaba de redondear una gira forística sobre la Policía Judicial. Las propuestas colectadas en aquellas rondas públicas se discutirán en comisión para luego bajar al recinto.

Mano a mano, la fórmula discutió un atajo para que -una vez votada la ley- ese instituto entre en vigencia. La sequía presupuestaria inhibe cualquier aventura de gastos extra por lo que evaluaron instrumentarlo, a modo de prueba, en un departamento judicial.

Además, el vice notificó que maileó a los 135 intendentes los dos proyectos sobre policía municipal: el del Gobierno y el que confeccionó Marcelo Sain. Scioli le pidió que consulte a la Procuración. Hecho: María del Carmen Falbo pasó ayer por el Senado.

Coqueteos

Como en un scrabel político, Scioli y Mariotto manotearon la misma palabra: gestión. Forma parte del relato clásico sciolista pero el vice la deslizó de manera casi clandestina: «Tenemos que dedicarnos a la gestión, sólo a la gestión y seguro que se encamina todo».

Subtitulado: que Scioli interrumpa sus coqueteos rebeldes como el que mantuvo el domingo pasado con los Moyano en La Ñata o la charla «consultiva» con el ex ministro de Economía Roberto Lavagna. Sólo después de eso aparecerá la calma.

El mano a mano aportó además promesas de mayor integración y de gambetear la hostilidad de los entornos. Mariotto tiró sobre la mesa el entripado que tiene con Cristina Álvarez Rodríguez, la ministra de Gobierno sciolista, que lo acusó de poner «palos en la rueda». Fue en ese momento que Scioli planteó dar señales públicas de convivencia. En unos días, si no irrumpe una contraorden de la Casa Rosada, el gobernador y su vice podrían compartir un acto. Como en campaña.

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