21 de octubre 2015 - 00:16

Scioli vs. Macri, último recurso: el espadeo por los votos "anti"

• EL PRO MIRA A VIDAL Y EL TECHO DEL FPV PARA JUGAR AL BALOTAJE.
• EL PJ SE ENFOCA EN OPOSITORES QUE NO VAN A CAMBIEMOS.

Daniel Scioli presentó ayer su gabinete en C5N. Miguel Peirano, Julián Domínguez, Diego Bossio, su jefe de gabinete actual y futuro, Alberto Pérez, Alejandro Collia y Ricardo Casal.
Daniel Scioli presentó ayer su gabinete en C5N. Miguel Peirano, Julián Domínguez, Diego Bossio, su jefe de gabinete actual y futuro, Alberto Pérez, Alejandro Collia y Ricardo Casal.
Mauricio Macri se entregó a un ejercicio azaroso: calcular, mediante ecuaciones y supuestos, su hipotética performance el 25-O pero, sobre todo, la de su antagonista Daniel Scioli. Dejó el rigor de ingeniero para sumergirse en los pronósticos y estimar que el FpV estará por abajo de los 39 puntos y Cambiemos, su marca electoral, por encima del 32%. Los separará, dicen en el PRO, una diferencia no mayor a 7 puntos. Simple: según Macri, habrá balotaje el 22 de noviembre.

El jefe del PRO apuesta más al fracaso de su rival de engordar el 38,7% que acumuló el 9-A que a su propia destreza para capturar votos fuera de la galaxia del 30,1% que Cambiemos juntó en las Primarias. En el campamento macrista hicieron un mapeo puntilloso para calcular en qué territorios Scioli perdió votos (Tucumán, por el escándalo; Misiones porque se vota gobernador y el PRO lleva a un peronista; Jujuy) y, casi uniformemente, la provincia de Buenos Aires por el impacto negativo de la figura de Aníbal Fernández sumado a una envión que, dicen, registra María Eugenia Vidal. "En la parte final, Aníbal se convirtió en el Herminio de Scioli", dicen en el PRO.

Imanes

El macrismo se embala, en el sprint final, en la teoría del voto anti: la hipótesis sobre el rechazo a Aníbal y la incapacidad de Scioli para capturar votos fuera del continente K y filo K. El fenómeno inusual, aceptado por el PRO, es que el imán de votos parece ser más Vidal que Macri. Gustavo Posse, que lleva la boleta de Cambiemos en San Isidro, dijo ayer lo que el macrismo desliza: que el "tractor" electoral es la dama de Morón, que en las encuestas asoma mejor que Aníbal pero que está perdida en el medio de la boleta sábana.

Vidal merecería ser objeto de estudio si logra empujar hacia arriba a Macri, medalla que detenta Eduardo Duhalde que en 1995 sacó 250 mil votos (5 puntos) más votos que Carlos Menem. Carlos Ruckauf, en 1999, ganó la provincia con 3,5 millones de votos mientras Duhalde la perdió, con 3,1, con Fernando de la Rúa. Pero el entonces vice de Menem lo logró gracias a una colectora invertida: su candidatura iba en la boleta del PJ -una espejo de la UCeDé) y en la de Acción por la Repúlbica que postulaba, a presidente, a Domingo Cavallo.

Efemérides

Aquella picardía de Duhalde y Cavallo no fue, todavía, incorporada a las efermérides PJ como "día de la supervivencia". La elección del 99 despliega dos estelas sobre el 25-O. Una, estética: Duhalde insertó en su nombre electoral la palabra "Cambio", como ahora hace Macri. La otra es política: Aníbal F. milita la teoría del corcho en el agua, en la que los votos de intendentes y Scioli son el líquido y su postulación es el corcho. "Si el agua sube, el corcho sube...", dice el metafórico quilmeño. Anexa, según el interlocutor, la advertencia de que sería muy difícil gobernar la provincia y los municipios "con Macri como presidente".

Hay un dato elemental y visible: es una búsqueda del tesoro encontrar un cartel donde un candidato a intendente aparezca con Aníbal. "Solos, con Cristina o con Scioli y Cristina", dicen en un búnker PJ que opera en el conurbano oeste y norte.

Para el peronismo bonaerense la falta de osadía de Macri se convirtió en un buen dato. "No atrajo al voto más anti", dicen, y ubican al jefe del PRO por abajo de los 30 puntos sin lograr, siquiera, retener los votos que colectó el porteño en la Primaria pasada, junto a sus mansos rivales Ernesto Sanz y Elisa Carrió. Al final, Scioli y Macri proyectan la elección más sobre las inhabilidades del otro que sobre lo que puedan capturar ellos. El bonaerense sigue, décima más, décima menos, remando para superar la frontera imprescindible de los 40 puntos.

Los dos candidatos tienen como norte pulsear en Córdoba, Santa Fe (ayer Macri estuvo en Rosario, hoy a esta provincia va Scioli) y el Gran Buenos Aires donde, aseguran en ambos campamentos, pueden mejorar la performance respecto de las Primarias. Uno en busca del voto anti-K; el otro en busca del voto peronista anti-cambio, afluentes del caudal que retiene, contra todos los pronósticos, Sergio Massa. Hermanados en el verdugo.