29 de noviembre 2013 - 00:20

Scioli y un sutil equilibrio entre pactos antagónicos

Los tironeos con Massa, el factor “panradical” y los guiños al PJ disidente

Daniel Scioli y Gabriel Mariotto posaron con exvicegobernadores -Olga Riutort, Graciela Giannettasio y Hugo Corvatta- además de Sergio Berni y Leopoldo Moreau, en un show por los 30 años de Democracia.
Daniel Scioli y Gabriel Mariotto posaron con exvicegobernadores -Olga Riutort, Graciela Giannettasio y Hugo Corvatta- además de Sergio Berni y Leopoldo Moreau, en un show por los 30 años de Democracia.
 - Pongan a otro, uno de ustedes, cualquier peronista...

- Si el planteo es ese, la conversación termina acá...

Los negociadores de Sergio Massa pidieron la cabeza de Hernán Gómez, el radical "académico" que ayer se convirtió en Fiscal de Estado, uno de los cargos más apetecibles de la monumental estructura burocrática bonaerense.

El sciolismo resistió la embestida. De otro modo, estaba en peligro el equilibrio, sutil y frágil, que le permitió a Daniel Scioli conseguir ayer el presupuesto 2014: aunque el massismo fue la última trinchera, para juntar los votos el gobernador anudó diálogos y negociaciones con el panradicalismo, el PJ disidente y patrullas perdidas opositoras.

La inclusión del histórico Dámaso Larraburu en el directorio del BAPRO por el massismo es, de hecho, sólo una de las piezas de un ajedrez mayor: la designación de Gómez en la Fiscalía arrimó la "predisposición" de los radicalismos que conviven en el FAP, el GEN y la UCR y el futuro nombramiento de Gustavo Ferrari como asesor general de Gobierno blanquea un acuerdo con Francisco De Narvaez pero, sobre todo, es una señal de apertura a sectores del peronismo anti K (ver nota aparte).

Aunque el Frente Renovador (FR) de Massa se amotinó hasta el final, antes y durante el sciolismo selló acuerdos sin los cuales tampoco, aun con el apoyo del massismo, hubiese sumado los votos imprescindibles para tener presupuesto.

De hecho, además de Larraburu, entre los cuatro directores del BAPRO figuran dos peronistas -Rafael Perelmiter, que reporta a Scioli y Omar Galdurralde, vinculado al vice Gabriel Mariotto- y un radical, Diego Rodrigo. El paquete de casi 50 designación judiciales que ayer apuró el Senado tiene una lógica parecida: el operativo fue Ricardo Casal que navegó entre los senadores para nombramientos que también ayudaron a levantar las manos para aprobar los 180 mil millones del presupuesto pero, sobre todo, los 14,5 mil millones de endeudamiento.

Debajo de Gómez, cuyo nexo con el radicalismo es el storanismo Univesidad de Derecho, aparecen otros actores, entre ellos José Luis Comparato, ligado al FAP vía Omar Duclós. Otros cargos en el Grupo BAPRO, radicales y massistas, condimentan la voluntad que juntó las manos para que Scioli, que tiene minorías en ambas cámaras, no se vea obligado a prorrogar el presupuesto 2013. Se olfatea, en paralelo, que el adjunto de la fiscalía llevará ADN sciolista y otros cargos de esa casa serán para otros sectores del peronismo.

La centralidad de Massa en el acuerdo no muestra todo el engranaje que se activó el sciolismo para conseguir el "consenso" imprescindible que allanó las dos leyes fundamentales: el presupuesto y su prima hermana, la ley Fiscal-Impositiva.

Pautas

Ayer, finalmente, el Gobierno corrigió el texto del presupuesto según las distintas demandas que le acercó el massismo, había planteado antes la UCR y le arrimó, a través del presidente de la Cámara de Diputados Horacio González, el propio Frente para la Victoria (FpV). Subyace otra cuestión: en estas horas, apenas se liquide la discusión legislativa, empezará la discusión política para resolver las autoridades de las Cámaras y de los bloques.

González se vio ayer con Scioli y le extendió el pedido, en nombre de los intendentes, de no incluir un incremento en el Impuesto Inmobiliario urbano. Fue lo mismo que planteó, en la negociaciones de principios de esta semana, el Frente Renovador que se clausuró el miércoles con una charla entre Scioli y Massa luego de seis reuniones entre delegados de cada uno y un diálogo entre el intendente de Tigre y el jefe de Gabinete Alberto Pérez.

El alcalde de San Miguel Joaquín De la Torre, el senador Baldomero "Cacho" Alvarez y el diputado electo Juan Amondarain, fueron los negociadores por el massismo. Alberto Pérez junto al subsecretario de Reforma Política Isidoro Laso y al diputado Guido Lorenzino espadearon en nombre de Scioli. De allí salió, además, el compromiso del Gobierno de aplicar el sistema de reparto de coparticipación municipal en el destino de las obras bonaerense para municipios. De ese modo, los distritos massistas se quedarán con casi 500 millones de pesos de los 3900 solicitados para endeudamiento en infraestructura. A su vez se incorporó la demanda de un fondo específico para seguridad de más de 1000 millones -adicionales al presupuesto previsto de antemano- y la voluntad, manifiesta, de discutir la ley que pone en funcionamiento las policías municipales.

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