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Se acomoda al método K para sumar votos ajenos
-No. Mandá mis felicitaciones y saludos para todos, pero no puedo ir: yo voy a necesitar de los votos de Lucía y de los de Brizuela.
Era marzo, primer turno electoral. El domingo 13, con datos que certificaban el triunfo de Lucía Corpacci sobre el radical Eduardo Brizuela del Moral, Cristina de Kirchner rechazó treparse a un podio ganador que aportó un valor extra: la victoria K tuvo un sólido componente nacional.
Aquel episodio instauró un método: entre el pánico a la derrota y un ecumenismo funcional para seducir votos de propios y ajenos, la Presidente sobrevoló las batallas provinciales, salvo en Chubut, donde cabalgó la cruzada como un duelo personal.
La elección porteña replica, hasta ahora, lo ocurrido en Catamarca. Cristina apenas intervino. Bendijo a Daniel Filmus, le dedicó unos párrafos bondadosos, pero no accedió a ningún show de campaña. Y poco más. En Balcarce 50, se afirma que nada habrá antes del domingo.
Sin embargo, motivados más por el deseo que por promesas, en el búnker de Filmus no cancelan la posibilidad de que, de algún modo, la Presidente participe en el triple acto, por teleconferencia, con que se planea cerrar la campaña mañana.
Por lo pronto, agradecen que en el tramo final antes de la primera vuelta, el Gobierno nacional concentró varios eventos para incidir en el clima electoral. El lunes desembarcaron Gendarmería y Prefectura en zona sur. Hoy, oportunos, inician el traslado de Devoto.
En estas horas, se evaluó también un atajo para gambetear la veda porteña que rige desde la medianoche de mañana. Una actividad, encabezada por la Presidente, en el predio donde se desarrollará la megaferia Tecnópolis. Es frontera bonaerense de la General Paz; territorio sin veda.
Con la Presidente encorsetada en la agenda institucional, se esperó una mayor presencia de Amado Boudou. No es un ministro más: además de candidato a vice, pulseó por la postulación porteña, y su anuncio de la fórmula K indujo un repunte de Filmus.
Así y todo, Boudou tampoco se zambulló en la pulseada porteña. El sábado tocó la guitarra -reveló una tendencia a los tonos en séptima mayor, propios del blues- y hoy, junto a Diego Bossio, escoltará a Juan Cabandié en un encuentro con jubilados porteños.
En Casa Rosada, esquivan las hipótesis sobre desencuentros entre la Presidente y Filmus -sin demasiado énfasis- y anticipan que Cristina jugará con más intensidad en la segunda vuelta en caso de que el resultado del domingo arroje un resultado prometedor.
El kirchnerismo difunde datos que muestran al senador a menos de 10 puntos de Mauricio Macri. Algunos lo reducen a 5. Pero, en paralelo, detallan la existencia de un universo de votantes -en algunos sondeos un 4%; otros hasta 8 puntos- que elegirían a Macri y también a Cristina de Kirchner.
Aplica, en ese caso, el argumento presidencial para no entrometerse que ya estrenó en Catamarca. Ese voto dual, que serpentea entre la Presidente y el jefe del PRO, podría resentirse si ella, en persona, se apropia de la campaña porteña.
Macri lo sabe. De hecho, bajó la intensidad de sus objeciones a la Presidente. Algo parecido ocurre en Santa Fe, con Antonio Bonfati -que se despegó de Agustín Rossi- y con Luis Juez, en Córdoba, que aprovecha la tirria entre la Casa Rosada y José Manuel de la Sota.


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