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Se activan cardenales para una transición fuera de libreto
Imagen de la Capilla Sixtina en la antesala del cónclave de 2005, cuando fue electo papa Joseph Ratzinger.
A mediados de marzo se estima que 118 purpurados volverán a deliberar bajo las obras de Miguel Ángel.
Un día después del anuncio, el Vaticano volvió a despejar rumores sobre el estado de salud de Joseph Ratzinger, si bien reveló que ha tenido un marcapasos desde antes de que fuera elegido para liderar la Iglesia en 2005 y que hace tres meses le fue cambiada la batería.
También señaló que el Papa no desempeñará ningún rol en la dirección de la Iglesia tras su renuncia el 28 de febrero. «El Papa dijo en su declaración que usará su tiempo para orar y reflexionar y que no tendrá responsabilidad alguna en la dirección de la Iglesia ni en deberes administrativos o de gobierno», explicó el sacerdote Federico Lombardi, vocero del Vaticano, a periodistas. «Esto está absolutamente claro y es el sentido de la renuncia», dijo Lombardi, que agregó que «no intervendrá de ninguna manera» en la elección de su sucesor.
Retiro
Después del 28 de febrero, se prevé que Benedicto XVI pase algún tiempo en la residencia papal de verano, cerca de Roma, antes de retirarse a pasar sus últimos años de vida en un convento de clausura en el Vaticano.
A mediados de marzo, unos 118 cardenales ingresarán a la Capilla Sixtina para elegir al próximo líder de los 1.200 millones de fieles católicos romanos. Los cardenales pierden el derecho a entrar en el cónclave cuando cumplen 80 años, por lo que el número exacto dependerá del día que comience la reunión.
Mientras el Vaticano comienza los preparativos para los últimos días de Benedicto XVI como papa, fuentes de la Iglesia dijeron que ya comenzaron las consultas informales vía telefónica, en almuerzos y por correo electrónico entre los cardenales sobre qué tipo de líder debería ser el próximo pontífice.
Tras una serie de escándalos, expertos religiosos sostienen que los cardenales buscarán a alguien que no sea sólo un hombre probo sino también un buen administrador.
«Muchos cardenales dirán off the record si les preguntan sobre su opinión personal de este papa que personalmente es un gran hombre, probo, genuino, honesto y humilde y que sus enseñanzas soportarán el examen del tiempo», dijo John Allen, autor de varios libros sobre el Vaticano. «Pero también dirán que había un régimen alrededor de Benedicto XVI que no sabía cómo hacer las cosas en tiempo y con frecuencia tenía que lidiar con las consecuencias de las bombas que estallaban aquí», agregó.
A Benedicto XVI se lo ha culpado de dar mucho poder al secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone. Críticos de Bertone, el jefe administrativo de la Santa Sede, dijeron que debería haber prevenido algunos percances papales y errores burocráticos.
Escándalos
Los ocho años de Benedicto XVI en el cargo se vieron ensombrecidos por escándalos como los abusos sexuales a niños por parte de sacerdotes en Europa y Estados Unidos, la mayoría de los cuales ocurrieron antes de su tiempo en la Santa Sede pero se conocieron durante su papado.
También enfrentó la ira de los musulmanes tras comparar al Islam con la violencia. Los judíos se molestaron por la reincorporación de un sacerdote que niega el Holocausto, y durante un escándalo sobre los negocios de la Iglesia su mayordomo fue acusado de filtrar documentos privados.
«Ésa era una frustración perpetua para los cardenales fuera del Vaticano y creo que están interesados en que quien tome las riendas debe ser un poco más atento al gobierno interno de la Iglesia y del Vaticano en particular», dijo Allen.
En las últimas horas, había aumentado la especulación de que la Iglesia podría nombrar a su primer líder no europeo, para reflejar el creciente peso de regiones como África y América Latina, que ahora representan el 42% de los católicos del mundo.
«Podría ser el tiempo de un papa negro, amarillo, rojo o también latinoamericano. O podría ser el tiempo de un papa asiático o podría ser el tiempo de un papa de otro continente», indicó el arzobispo de Guatemala, Oscar Vián.
Tras el papado de Benedicto XVI, relativamente corto, que sucedió al pontificado de 27 años de Juan Pablo II, los cardenales también pueden verse inclinados a elegir un hombre más joven que el papa alemán, que tenía 78 años cuando fue designado.
Sea quien fuere el elegido, tendrá que lidiar con asuntos regionales y tensión entre los católicos conservadores que apoyaron la línea doctrinal estrictamente tradicional de Benedicto XVI y otros que sienten que ha ahogado el cambio y el desarrollo.
La decisión de Benedicto XVI de dejar el cargo sacudió a algunos católicos, que sienten que el papa debería permanecer en el cargo hasta el final de sus días, y su salida dejará a la Iglesia con un papa retirado y otro activo por primera vez en cientos de años.
Agencias Reuters, ANSA y EFE


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