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Se agrieta Gobierno británico por una treta de cronistas
Tanto Cameron como el viceprimer ministro, el liberaldemócrata Nick Clegg, se esforzaron en las últimas 48 horas por afirmar que la unidad parlamentaria no está en riesgo. En caso contrario, caería el Gobierno entre dos socios, uno de derecha y otro centrista, que han sido históricos rivales.
Lo cierto es que los dichos ampliados ayer por The Daily Telegraph, el diario serio más vendido del Reino Unido y de tendencia conservadora, demostraron desconfianza en Cameron y duras críticas a los recortes dispuestos por el ministro del Tesoro, George Osborne. Los cronistas del Telegraph se hicieron pasar por militantes para obtener tales declaraciones.
Por ejemplo, el liberaldemócrata Paul Burstow, viceministro de Sanidad, dijo que no se podía confiar en Cameron, mientras que el viceministro del Gobierno local, Andrew Stunell, reconoció que no sabía dónde colocar al primer ministro en la escala de la «sinceridad».
Otro liberaldemócrata, David Heath, vicepresidente de la Cámara de los Comunes, dijo que Osborne, que procede de un entorno familiar aristocrático, no sabe cómo vive la gente. «George Osborne es una de esas personas con nariz parada». «Quiero decir que muchas veces esta gente no tiene experiencia alguna de cómo vive la gente común, y eso es lo que me preocupa. Pero tal vez ese sea parte de nuestro trabajo recordárselos», agregó.
Por su parte, el ministro de Transporte británico, Norman Baker, afirmó ante los cronistas de incógnito: «No me gusta mucho George Osborne». «Hay Tories (conservadores) que son bastante buenos y otros que van más allá de la línea, y uno tiene que lidiar con lo que hay», subrayó.
El miércoles, el primer ministro Cameron desestimó que la coalición de Gobierno entre su partido y los liberaldemócratas haya quedado «en caos» y aclaró que la Administración «está trabajando bien».
Tras las admisiones de que los dichos fueron ciertos, el portavoz del Partido Liberal Demócrata, James Holt, afirmó que los ministros involucrados se disculparon por sus dichos.
El Telegraph ya había causado un revuelo mayúsculo al publicar partes de una conversación con el ministro de Negocios, el liberal democrático Vince Cable, a cargo de las políticas de medios, quien dijo querer «declararle la guerra» al multimillonario australiano Rupert Murdoch, magnate de News Corporation con activos en EE.UU., Australia y Gran Bretaña, entre otros mercados.
Cable, político clave en la coalición gobernante, expresó su intención de hacer todo lo posible por evitar que Murdoch se haga con el control del canal BSkyB, el mayor proveedor de televisión y titular de la señal de noticias Sky. News Corporation vende uno de cada tres diarios que compran los brítánicos -con las cabeceras The Times y The Sun, entre otras-. Además, posee en EE.UU. las señales Fox, The Wall Street Journal, The New York Post, que encabezan la oposición mediática a Barack Obama.
Según la BBC, en la grabación se escucha a Cable decir: «He declarado la guerra al señor Murdoch. Creo que ganaré. No lo he politizado porque es una situación legal. Está intentado tomar el control de BSkyB. Es un accionista minoritario y quiere ser mayoritario. Lo he bloqueado usando los poderes que tengo».
«Son cosas como esta lo que estamos haciendo en el Gobierno. Todo lo que podríamos hacer en la oposición sería protestar».
News Corporation, el grupo que dirige Murdoch, es dueño del 39 por ciento de BSkyB, pero quiere comprar el 61 por ciento restante.
Cable había encargado a Ofcom, el organismo regulador de los medios de comunicación en el Reino Unido, una investigación sobre la propuesta de compra de Murdoch, y expresado su preocupación por el impacto que podría tener en la libertad de expresión. Tras esta filtración, el Gobierno le retiró al ministro Cable la autoridad que tenía de tomar la última decisión sobre si se autorizará a Murdoch a comprar el resto del proveedor de TV satelital BSkyB.
Agencias EFE, Reuters y ANSA


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