16 de septiembre 2009 - 00:00

Se avanzó a pesar de y no merced a Bernanke

Se avanzó a pesar de y no merced a Bernanke
Poco después de las 10 de la mañana, cuando el presidente de la Fed anunciaba en el Brookings Institution lo que prácticamente todos estamos de acuerdo, esto es el más que probable fin de la recesión, el Dow cedía un 0,47%. Pero no era ésta la única noticia que se conocía por ese entonces: según el WSJ, el Gobierno estaba contemplando vender su participación en el Citigroup, los precios mayoristas de agosto más que duplicaban lo esperado por los analistas y otro tanto ocurría con las ventas minoristas, mientras la Encuesta Empire States de manufacturas en la región de Nueva York marcaba su sexto mes consecutivo de subas y los inventarios mostraban una caída mayor que la esperada.

A pesar de este cúmulo de novedades alcistas, no fue hasta el mediodía que el Dow entró en terreno ganador y una hora más tarde comenzó realmente a ganar terreno. Si el Promedio Industrial enhebró ayer la séptima suba para las últimas ocho ruedas (avanzó un 0,59% a 9.683,41 puntos) cuesta vincular entonces de manera directa la mejora los hechos anteriores.

Si vemos que al cierre el precio de los commodities trepaba un 2,2%, en tanto el petróleo ganaba un 3% (cerró en u$s 70,93 por barril) mientras el oro avanzaba un 0,5% y el dólar retrocedía un 0,2%; y que lo mejor les tocó a las empresas vinculadas a las materias básicas, es fácil intuir por dónde vino la suba de las acciones. Claro que los obsecuentes de siempre intentaron vincular lo acontecido con los dichos de Bernake, lo que no sólo queda desmentido por los hechos, sino por el volumen que, si bien arañó los 1.500 millones de papeles, fue merced a que la operatoria en las acciones del Citi resultaron responsables de un décimo de ello.

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