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Se “camporiza” De Vido y se aparta del PJ
Aunque en sus casi diez años como ministro nacional De Vido no se preocupó por armar un esquema político propio (convencido de que su virtud transitaba por otros carriles), ahora decidió alinearse bajo el mando del neocamporismo con lo que, de rebote, toma distancia del PJ clásico.
Desde junio pasado, el núcleo más próximo al funcionario, expresado por José María y Lucas Olazagasti, comenzó a operar como una expresión de Unidos y Organizados, paraguas de contención ultra-K, capitaneado por La Cámpora, que excluye al peronismo «institucional».
El despliegue es en dos campos: Lucas, el menor, se concentra en la zona sur -con intervenciones en Lugano y Villa Martelli-, mientras José María gira por el país difundiendo la televisión digital, con lo que visita ciudades y pueblos del interior.
El clan Olazagasti tuvo, antes, otra agrupación. En plena disputa con el campo, aportaban escenografía -los pingüinos inflables en los actos- a través de Los Guardianes de la Democracia.
Antes jugaron otras aventuras: primero con un fugaz respaldo a Jorge Telerman en la elección porteña de 2004 o, más acá, engordaron el corpus K que impulsó la candidatura de Amado Boudou a jefe de Gobierno capitalino. Balance: dos a cero abajo.
Ahora, archivada aquella marca, se mueven bajo la bandera de Unidos y Organizados, donde también intervienen el Movimiento Evita de Emilio Pérsico y Fernando «Chino» Navarro, el Frente Transversal de Edgardo Depetri y, entre otros, Miles de Luis DElía.
Hacia adentro del devidismo, el que ordena es José María, mientras Lucas se encarga de la «militancia territorial», según explican a su lado.
Hay, aunque no lo digan, una pretensión para 2013: que José María Olazagasti, operador de De Vido, consiga un lugar en alguna de las listas que el FpV armará el año próximo. En cierto modo, el reparto de decodificadores se parece demasiado a una campaña de instalación.
De Vido, en tanto, sigue con las rondas con intendentes de todo el país para prometerles obras públicas. Es una tarea que le encomendó la Presidente. Sin embargo, Unidos y Organizados, al que ahora se sumaron los devidistas, construye en paralelo a los caciques del PJ.
De hecho, Lucas registra apariciones en San Miguel, San Justo, Quilmes, La Plata y Tigre, entre otros destinos de la provincia de Buenos Aires. Lo de José María es más formal: recorre distritos, pero, en general, lo hace previo acuerdo con los jefes comunales.
El dato adicional es que en Unidos y Organizados dicen que la participación de los devidistas no es, todavía, relevante. En cierto modo, se trata de una adhesión sui generis, aunque De Vido avisa que tuvo que mandar a sus «muchachos» a integrarse al grupo para no dejarlos «colgados».
Supone, más allá de eso, una concesión: el ministro se resistió a que La Cámpora se «filtre» en su cartera, pero tuvo que soportar, sin quejas públicas al menos, que varias áreas quedaran en manos de funcionarios que reportan a la organización comandada, desde Río Gallegos, por Máximo Kirchner.


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