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Se clasificó a lo Boca
Pablo Mouche fue protagonista por su velocidad y por los goles que se perdió. Falcioni terminó cambiándolo por Cvitanich.
En el primer tiempo Boca hizo el partido perfecto, salvo por un pequeño gran detalle: que no convirtió ninguna de las situaciones que tuvo.
Boca dejó venir a Universidad de Chile hasta tres cuartos de cancha y allí le hizo un «embudo» que nunca pudieron superar los volantes chilenos. Para salir de contraataque con la precisión de Riquelme y la velocidad de Mouche.
Así las cosas, el zurdo delantero tuvo tres mano a mano con el arquero Johnny Herrera y las desperdició las tres, además de un tiro de Juan Román Riquelme de afuera del área en el travesaño.
Los chilenos, en cambio, tuvieron una sola situación de gol que Orión conjuró ante el remate de Junior Fernandes.
En el segundo tiempo la cosa cambió. La Universidad de Chile, a base de presión, fue metiendo a Boca en su área y lo atacó a puro centro.
Hubo un tiro libre de Marcelo Díaz en el travesaño y después tres atajadas muy buenas de Orión ante tiros de Osvaldo González, Marcelo Díaz y Henríquez.
Boca defendió como pudo el empate, ante un equipo chileno que siguió perdiéndose goles hasta el final (entre ellos, un cabezazo de Ubilla en el travesaño) y hasta tuvo una oportunidad de Cvitanich para marcar el gol del triunfo.
Ahora jugará la final con Corinthians, el miércoles en La Bombonera y el próximo en Brasil. Mostró que tiene oficio y mística de campeón.
Boca llegó hasta aquí sin brillar, pero jugando con inteligencia. Anoche demostró que puede crear muchas situaciones de gol, teniendo poco la pelota y es el privilegio de tener un conductor como Riquelme, tan preciso.


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