12 de diciembre 2008 - 00:00

Se complica el rescate y General Motors estudia su convocatoria

Washington - El plan de rescate de u$s 14.000 millones para los «tres grandes» de Detroit pendía ayer de un hilo en el Senado de EE.UU., ante el rechazo de influyentes republicanos y sus exigencias de más condiciones para el sector automotor. En medio de la incertidumbre y arduas negociaciones, medios locales afirmaron que la votación del paquete recién podría realizarse hoy.
Mientras continuaban las febriles negociaciones, al cierre de esta edición se supo que General Motors (GM), una de los gigantestres de la industria estadounidense, contratò un estudio de abogados para preparar la convocatoria de acreedores, segùn informò The Wall Street Journal online. El medio indicò que el CEO de GM, Rick Wagoner, «aún cree que la compañìa no puede y no debe» presentarse en convocatoria.
Sobre todo incomodò al ejecutivo de GM que saliera a la luz la noticia de una posible convocatoria debido a que eso podría espantar a potenciales compradores.
Esta especulación sobre la eventual caìda de este emblema de la economìa norteamericana podrìa acelerar la crisis de manera fulminante para un sector en emergencia. Todo se complica por la demora del Senado en resolver un paquete de ayuda que se había pedido con carácter urgente.
El futuro presidente Barack Obama subrayó ayer nuevamente que respalda el plan de rescate, supeditado a un estricto control. «No podemos quedarnos parados y ver cómo se derrumba la industria», declaró. A su vez, en sintonía con la administraciòn Bush, agregó que el Estado debe estar dispuesto a salir al rescate en el corto plazo.
La Cámara de Representantes aprobó el miércoles por 237 votos a favor y 170 en contra la propuesta presentada en conjunto por los líderes demócratas y por la Casa Blanca, tras largas deliberaciones. Sin embargo, es probable que la propuesta no cuente con el respaldo necesario en el Senado, donde numerosos republicanos expresaron su claro rechazo a la medida.
El plan impulsado por el Gobierno propone el nombramiento de un «zar», un encargado que supervisará la reestructuración y el saneamiento de General Motors, Ford y Chrysler, uno de los puntos álgidos del programa. Si el «zar» determina que los planes de reestructuración presentados por las compañías resultan viables, entonces el Congreso comenzará a discutir el desembolso del resto de un paquete de 34.000 millones de dólares que las compañías dijeron necesitar.
Según la mayoría de los republicanos que critican el paquete, el «zar de los automóviles» no cuenta con suficientes poderes como para llevar adelante una reestructuración profunda.
Asimismo, algunos senadores de ese partido ya se habían negado a participar en las negociaciones en torno de la legislación entre los demócratas y el Gobierno, aduciendo que se oponen por principio a apoyar un rescate, que, según opinan, es necesario por los problemas generados por las propias automotrices.
Si fuera por los republicanos que se rehúsan al rescate, el caso de las «tres grandes» debería quedar cerrado cuanto antes, dejándolas libradas a un proceso de quiebra.
Según el Código de Protección de los Acreedores y de acuerdo con el undécimo capítulo de la legislación vigente en EE.UU., en caso de insolvencia, las compañías, a pesar del cese de pagos, pueden ser sometidas a un estricto control y entonces continuar operando, libradas de sus cargos, y efectuar una reestructuración (convocatoria de acreedores). «Son muchas las empresas que han salido fortalecidas al recurrir al capítulo once», señaló el senador republicano por Nevada John Ensign.
«Simplemente no le podemos pedir al contribuyente estadounidense que subsidie un fracaso», dijo el senador de Kentucky, Mitch McConnell, líder de la minoría republicana en la Cámara alta. «Su mayor falla es que se financia a través de fondos fiscales destinados a reformas futuras, que quizás se lleven a cabo y quizás no», agregó.
En el actual Senado, los demócratas cuentan con 50 bancas en y los republicanos con 49, pero se necesitan 60 votos para evitar que el proyecto de ley resulte bloqueado con prácticas dilatorias conocidas como «filibusterismo». En setiembre último, el plan de salvataje financiero de u$s 700.000 millones estuvo a punto de naufragar como consecuencia de la reticencia de los representantes (diputados) republicanos a aprobar la medida. Finalmente, tras conciliaciones y modificaciones, el histórico rescate fue aprobado.
GM y Chrysler -que recibirían u$s 10.000 y u$s 4.000 respectivamente- advirtieron que podrían quebrar en lo inmediato si no reciben ayuda financiera. Ford, por el momento asegura no necesitar urgentemente el dinero.
Agencias EFE,
DPA, Reuters, ANSA y AFP

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