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Se desata boom por el perro de los Oscar
Los actores «Milo» y «Uggie». Uno protagonizó «La máscara» hace varios años, y el otro ganó el Oscar el domingo por «El artista».
El perro en cuestión es un Jack Russell Terrier, raza oriunda de Inglaterra y desarrollada en Australia. Y desde que la película se estrenó en la Argentina -hace dos semanas- se intensificaron las búsquedas por Google y las llamadas a criaderos en Capital Federal y provincia de Buenos Aires, preguntando si tienen y venden perritos de la raza del de la película. Algo parecido había ocurrido hace unos años con «La máscara» (1994), en la que el protagonista canino era un JRT, contó a este diario Jorge Butteri, que desde hace siete años comercializa la raza.
Si uno ve la película, parece el bicho ideal para tener en casa: tamaño tirando a chico -pero no mini como los que llevan las divas o aspirantes a serlo en sus carteras-, bonito, inquieto, juguetón, cariñoso, pícaro, fiel y extremadamente inteligente. ¿Cómo no imaginar al ver la película lo que debe haber sido el entrenamiento entre el lindo de «Uggie» y el lindo de Dujardin, para que el perro actúe como actúa con él en la película? Sin duda, otra película.
Y los criadores confirman que se trata de un perro inteligente, muy dúctil, que empezó a ser demandado en la Argentina hace unos cinco años. Se puso de moda, se ubica en el target de clase alta por ser de origen inglés, muy ligado al polo por su característica de cazador, aunque el cine lo ha popularizado y lo seguirá haciendo, ampliando entonces su target. Algo que reafirma el fenómeno de los últimos tiempos es que se ha abierto lo que se llama registro inicial en la Federación Cinológica Argentina, para asentar allí el pedigrí de los pichichos.
La veterinaria Laura Rosental coincide con Butteri en que en los últimos años la raza ha empezado a ser cada vez más demandada en la Argentina. «El crecimiento desde hace siete años a la fecha es exponencial», y ella hace un par de años que se maneja con lista de espera. ¿Cómo son estos perros tan asociados al cine y a la publicidad?: espectaculares, bárbaros, inteligentes, dice la criadora. «Es un perro al que le gusta estar con uno; si andás en bicicleta te acompaña, si andás en roller y le ponés un skate aprende a usarlo, si hacés alpinismo va a aprender a escalar..., es polifacético y quiere satisfacerte siempre».
El valor del JRT varía, según sea su destino y la pureza de su raza. Si se los quiere como mascota, su precio oscila entre los 500 y 800 dólares. Y si se lo busca para exposición, alcanza los 1.500 dólares. Los criadores coinciden en la inteligencia e inquietud del pequeño can, por eso sus dueños deben tener claro que el bichito necesita atención y estimulación, que será la forma de poder desarrollar al máximo sus aptitudes.
En el caso de «Uggie», su dueño y entrenador es el colombiano de origen alemán Omar von Muller. El perrito tiene 10 años -está en plena tercera edad perruna- y además de las memorables cosas que hace en «El artista» -cuando hace el muertito es para comérselo- también sabe andar en patineta y hace mímica. Para el coach, el trabajo para la actuación del perro «es, más que todo, mucho juego» para el animal. Y el secreto: «Muchas recompensas en salchichitas».


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