"Aseguramos que los depósitos en los bancos griegos están completamente garantizados", dijo Tsipras en un discurso combativo en la primera reunión del grupo parlamentario de Syriza, celebrada pocas horas después que el BCE tomó la decisión de no aceptar, a partir del 11 de febrero, los bonos griegos porque no está claro si Grecia va a acogerse a un nuevo programa de rescate europeo.
La decisión supone que los bancos griegos no podrán recaudar como hasta ahora dinero del BCE, a un tipo del 0,05%, y lo deberán hacer a través del mecanismo urgente de provisión de liquidez (ELA), a un interés que ronda el 1,55%. En principio, la liquidez queda garantizada, al menos para los cuatro bancos sistémicos, que son los únicos que tienen derecho a acceder a este mecanismo.
En medio de todas estas señales, la Bolsa de Atenas perdió el 3,37%, a 819,50 puntos, tras haber llegado a perder más del 9%. Los bancos perdieron más del 10%, tras caídas del 20% durante la sesión de ayer, mientras que el rendimiento de la deuda superó el 10%. "Grecia se va a acercar al precipicio antes de que surja una solución favorable", pronosticaron los analistas de Aurel BGC.
El vocero del Gobierno griego, Gavriil Sakelaridis, recalcó que no había "motivo de preocupación" pues se trata de una "presión política" por parte del BCE dentro del proceso de negociación de Atenas con sus socios. "No chantajeamos, pero tampoco dejamos que nos chantajeen", dijo en declaraciones a la televisión privada Mega.
El Ministerio de Finanzas destacó, por su parte, que la decisión de la entidad europea no es producto de una "evolución negativa en el sector financiero" y se produce "después de dos días de estabilización sustancial". Subrayó que el sistema bancario se mantendrá adecuadamente capitalizado y completamente protegido a través del mecanismo ELA.
Algunos analistas interpretaban en diversos medios griegos y extranjeros que la decisión del BCE no debe forzosamente tener efectos demasiado dañinos sobre el sistema bancario de Grecia. De hecho, la exposición de los institutos crediticios a la deuda pública se redujo sensiblemente desde 2012, hasta en torno a los 21.000 millones de euros, según datos del Banco de Grecia.
Todo esto ocurrió en una jornada en la que se constituyó el Parlamento y el ministro de Finanzas, Yanis Varufakis, celebraba la que probablemente fue la reunión más complicada de su periplo por las capitales europeas, con su colega alemán, Wolfgang SchTMuble (ver pág. 18).
De nada parece haber servido que tanto Tsipras como Varufakis insistan en que el Gobierno necesita una ayuda financiera que sirva de puente entre el final de la prórroga del rescate (el día 28) y un acuerdo definitivo con los acreedores.
Desde todas las capitales europeas se insiste en que Grecia debe presentar su programa y sus planes de financiación sin dilación.
En el Parlamento, Tsipras volvió a pedir "tiempo" a los socios de la Unión Europea y dijo que espera "con mucho interés las propuestas de Alemania". "Hoy no hemos escuchado nada concreto", aseveró sobre el encuentro en Berlín entre su ministro y SchTMuble.
| Agencias EFE y AFP |


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