2 de marzo 2016 - 00:00

Se encarecen los créditos y los depósitos

La espera de los dólares del agro y la solución al conflicto con los holdouts se hizo demasiado extensa para un Banco Central que ya creía tener la escena cambiaria bajo control. Y el organismo debió empezar a retroceder en el ciclo bajista que había pretendido iniciar cuando notó que el dólar post devaluación se estabilizaba debajo de los $ 14. Ahora, la fuerte recuperación del tipo de cambio terminó por forzar a la mesa de dinero de Federico Sturzenegger a ajustar las tasas de referencia de toda la economía y empujar, con esto, los costos y los rendimientos de los de créditos y los depósitos.

El call money, la tasa que rige para las líneas a un día de plazo que las entidades de primera línea se prestan entre sí, sobresalió ayer al trepar durante el día unos 10 puntos porcentuales y tocar un máximo del 40% anual, poco antes de desinflarse y cerrar en el 35%.

El mercado lo atribuía a "un aumento en el costo del dinero por parte del Banco Central, al inicio de mes y a una previsible alza en los rendimientos de la licitación semanal de deuda de la misma autoridad monetaria". El organismo resolvió endurecer aún más el crédito durante una jornada en la que se volvieron a sentir fuertes presiones sobre el dólar y debió vender unos u$s 237 millones.

El efecto no tardará en trasladarse a los retornos que los bancos ofrecen a los clientes por los plazos fijos. Según el último dato oficial, la Badlar privada (la tasa que rige para los depósitos mayores al millón de pesos) se ubicaba en el 26,25% anual. Pero en las mesas de dinero ya se veían ayer a algunas entidades pagar hasta el 27,75% ó el 28% anual por un ahorro mayorista a 30 días. Los ejecutivos descuentan que la presión continuará hacia adelante y que es probable que, en poco tiempo, se vuelvan a pagar tasas cercanas al 30% por los depósitos.

La suba en las tasas de interés de referencia también amenaza con interrumpir el recorte que habían iniciado muchas entidades en los costos de los créditos al consumo, en un contexto en el que cayeron fuertemente las colocaciones. Los principales jugadores del sistema financiero habían reducido este mes en unos 400 puntos básicos las tasas de los préstamos personales, prendarios y a través de tarjeta de crédito, ante la falta de demanda de los clientes, y en un esfuerzo por aprovechar la escala para eliminar competidores.

La estrategia, que ya provocó un perjuicio a las entidades más pequeñas que tienen el core de su negocio en este segmento, parece en este escenario tener los días contados.

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