28 de noviembre 2016 - 00:00

Se esperanza el lobby anticastrista en Miami

Miami - Los congresistas de origen cubano y los anticastristas de Miami confían en que Donald Trump dé marcha atrás en la política de apertura a Cuba que el presidente Barack Obama inició en diciembre de 2014 y que derogue los decretos "ilegales" que éste emitió.

Durante décadas, los líderes cubano-estadounidenses usaron su poderosa influencia política en Washington para mantener el embargo a la isla mientras los hermanos Castro estuvieran en el poder. El anticastrismo a ultranza también sirvió para ganar votos, especialmente en Florida, cuna del exilio cubano. Tres senadores -Ted Cruz, Marco Rubio y Robert Menendes- son de origen cubano, al igual que los congresistas Carlos Curbelo, Mario Díaz-Balart, Alex Mooney, Ilena Ros-Lehtinen y Albio Sires.

Su influencia, sin embargo, tambaleó hace casi dos años tras el anuncio del deshielo entre Washington y La Habana por parte de los presidentes Raúl Castro y Barack Obama.

El anticastrismo, que muchos veían ya como una reliquia de la Guerra Fría, se reavivó estos días con la muerte del exdictador Fidel Castro y la llegada de Trump a la Casa Blanca.

Trump supone una bocanada de aire fresco para el exilio cubano más radical, que se vio relegado tras la reanudación de relaciones con Cuba. En el restorán-café Versailles de Miami muchos anticastristas acuden a festejar la muerte de Fidel con banderas cubanas y carteles de Trump con el lema de su campaña: "Hacer a EE.UU. grande otra vez". Anticastrismo y trumpismo se dan la mano.

Agencia DPA

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