16 de junio 2010 - 00:00

Se está perdiendo una gran oportunidad

Se está perdiendo una gran oportunidad
Sin prisa, pero sin pausa, las acciones pasaron toda la rueda del lado ganador. Al sonar la campana de cierre, el Dow avanzaba un 2,1%, a 10.404,77 puntos, aunque el 2,76% que acumuló el NASDAQ y el 2,35% del S&P500 sugieren que lo mejor no pasó precisamente por las Blue Chips. Por un lado, tuvimos algunas buenas noticias en el frente empresarial; y por el otro, el acostumbrado combo monedas, commodities acciones. Esto se vinculó con una exitosa -aunque cara- colocación de títulos por el Gobierno español que coayudó a la recuperación del euro (el dólar retrocedió un 0,7% ante las principales monedas), impulsando un 2,42% al precio del crudo, que quedó en u$s 76,94 por barril, lo que a su vez apuntaló a las petroleras, que ganaron un 2,7%. Hace días que venimos destacando el uso político que viene haciendo la administración Obama del escándalo de BP. No es que defendamos a la petrolera, pero tememos que el oportunismo político termine desdibujando y neutralizando los beneficios que se podrían obtener de la desgracia. Es evidente y lógico que el derrame ha golpeado a las acciones de BP. Sería lógico esperar entonces que las empresas productoras de energía limpia fuesen las grandes beneficiadas del mayor desastre ecológico causado por una fuente de energía sucia, en la historia. Lamentablemente, desde que se inició el derrame el 20 de abril, las empresas de energía solar, eólica, geotérmica, etc. han caído en promedio un 15%, lo cual sugiere que el mercado no confía que vayamos a tener un cambio significativo de las costumbres estimulando nuevas formas de energía. Será una lástima si se pierde semejante oportunidad.

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