30 de octubre 2018 - 00:00

¿Se inaugura un romance con la administración de Trump?

San Pablo - El nuevo presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, es un admirador, y sagaz imitador, de su par estadounidense, Donald Trump. Y eso podría marcar el comienzo de una de las relaciones bilaterales más cálidas del hemisferio occidental.

Trump llamó a Bolsonaro el domingo por la noche para felicitarlo por su triunfo, poco después de que el diputado de extrema derecha logró una victoria contundente en las urnas con el 55% de los votos.

Ambos hablaron de "un fuerte compromiso de trabajar mano a mano" en asuntos que afectan a Brasil y Estados Unidos, además de otros temas, dijo la Casa Blanca.

Trump tuvo múltiples problemas con otros líderes de América, entre ellos con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, y con el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto. Pero encontrará en Bolsonaro un alter ego cuya visión del mundo y agresivo estilo son similares a los suyos.

Si bien muchos líderes mundiales se mantienen a distancia de Trump, Bolsonaro no ocultó su estima hacia el mandatario estadounidense. "Enfrentó los mismos ataques a los que me enfrento: que soy un homófobo, un fascista, un racista, un nazi", dijo el año pasado. "Pero la gente creyó en su plataforma. Yo lo apoyaba".

Para Christopher Garman, analista jefe para América de Eurasia Group, una consultora de riesgo político con sede en Nueva York, podría estar a punto de surgir una relación sumamente estrecha en el continente.

"Bolsonaro no sólo es un admirador de Trump, sino que ambos fueron elegidos en medio de una ola de molestia contra la clase dirigente, con tendencias ideológicas relativamente similares", dijo.

El mandatario electo dio a conocer un plan para darle un giro a la política exterior brasileña hacia la derecha, algo que le vendría bien al Gobierno de Trump. Entre esos planes está el traslado de la embajada de Brasil en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, siguiendo el ejemplo de Estados Unidos.

Bolsonaro también cuestiona la relación de Brasil con China, al que considera un socio económico depredador. El gigante asiático es el mayor comprador extranjero de soja, mineral de hierro y otras materias primas del país sudamericano.

También está el plan de privatizar una serie de empresas estatales y aflojar las restricciones ambientales para dar paso a más actividades de minería, ganadería y agricultura.

Pero no sólo en materia comercial la mirada de Bolsonaro se dirige hacia el norte. Es un ávido partidario de la Asociación Nacional del Rifle y prometió que una vez que asuma el cargo el 1 de enero cambiará las estrictas leyes de armas de Brasil y permitirá que los ciudadanos porten armas de fuego para defenderse de los delincuentes.

Steve Bannon, exasesor de Trump, dijo que en Bolsonaro ve cosas del presidente estadounidense. "Hace falta ese tipo de crisis para que surjan estos liderazgos y Brasil está atravesando ese tipo de crisis", reflexionó.

Agencia Reuters

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