24 de septiembre 2010 - 00:00

Se inicia mañana Bienal “política”

San Pablo - La 29 Bienal de San Pablo abre mañana oficialmente al público bajo el lema «Siempre hay un vaso de mar para que el hombre navegue», extraído de un verso del poeta Jorge de Lima (1895-1953) de su obra «Invención de Orfeo».

La curaduría general está a cargo de Agnaldo Farías y Moacir dos Anjos (Brasil), con la colaboración de curadores invitados: Sarat Maharaj (Sudáfrica) Rina Carvajal (Venezuela), Chuz Martínez (España), Inko Hasegawa (Japón), Fernando Alvin (Angola). Todos ellos han pergeñado una Bienal de fuerte raíz pedagógica que plantea la relación entre «arte y política», temática que si bien no constituye una novedad, atraviesa una permanente preocupación latinoamericana.

El título permite visualizar las intenciones de los curadores, reafirmando la dimensión utópica del arte. Según ellos, es en «el vaso de agua» o el infinito, el campo en el que los artistas insisten en producir sus obras y desde donde, de hecho, surge la fuerza para seguir, pese a todo. El poema de Lima dice : «...la fuerza de seguir navegando incluso sin barcos/incluso sin velas ni arena».

Además de artistas visuales, alrededor de 160, que mostrarán pinturas, instalaciones, obras con el cuerpo, habrá música, danza, teatro, literatura, poesía, arquitectura, seminarios en los que participarán escritores, sociólogos, pensadores de América Latina y Africa. No es una Bienal exclusivamente teórica como la que se realizó en 2008, llamada la Bienal del Vacío, sin obras y, finalmente, sin mayor reflexión. Hay presencia de obras con potencial transformador pero que no se limitan a la contemplación.

El proyecto curatorial está dividido en seis ejes: utopía, memoria, identidad, ciudad, monumento y antimonumento, además de «terreiros» (terrenos), sitios que se encuentran en las favelas, pensados como espacios sociales, artísticos, religiosos, de celebraciones donde tendrá lugar la fiesta, el candomblé, el umbanda, la macumba, que durarán hasta el cierre, el 12 de diciembre.

El espacio llamado «El otro, El mismo», título tomado de un libro de Borges, ha sido diseñado por el arquitecto Carlos Teixeira; «La Piel de lo Invisible» está firmado por el artista esloveno Tobías Putrih; «Soy la Calle» es un tributo al periodista carioca Joao do Rio, diseñado por el estudio UN de Holanda.

En cuanto a «Dicho, no dicho, interdicto», está diseñado por el artista del graffiti Kboco y el arquitecto Roberto Loeb que evoca al célebre médico, diplomático y escritor Guimaraes Rosa; «Lejos de aquí, justo aquí», por Marité Dardot y Fabio Morais, es una conjunción de biblioteca y laberinto. Y, finalmente, «Memoria y Olvido», por Ernesto Neto es un espacio que invita a descansar, reflexionar y respirar.

Todos estos «terreiros» se basan en conceptos como el de que la excesiva visibilidad puede cegar, mientras la ausencia de imágenes puede provocar que algo se vuelva visible. En el terreno del discurso, el exceso de lo que se dice puede convertirse en ruido, el silencio puede ser elocuente. La verborragia no comunica nada. También comprende a la ciudad como campo de acciones colectivas, como medio de expresión o metáfora del arte.

En la próxima nota y después de recorrer la Bienal comprobaremos si se cumple una de las paradojas del arte político actual que, según el filósofo francés Jacques Ranciere en «El espectador emancipado», «al llenar las salas de los museos [en este caso, los espacios de la Bienal] de reproducciones de los objetos e imágenes del mundo cotidiano o de reseñas monumentalizadas de sus propias performances, el arte activista imita y anticipa su propio efecto, a riesgo de convertirse en la parodia de la eficacia que reivindica».



* Enviada Especial

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