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Se juega suerte de Campagnoli
El Tribunal de Enjuiciamiento debió suspender el jury debido a un pedido de licencia solicitado por la jurado María Cristina Martínez Córdoba, designada por la Defensoría General de la Nación. Martínez Córdoba alegó haber padecido un pico de estrés.
El inicio de los alegatos está en duda debido a que Martínez Córdoba volvió a pedir licencia médica, por lo que quedó fuera del proceso y las opciones son convocar a su suplente, Leonardo Miño, o anular el juicio y volver a comenzar desde cero.
La decisión será del tribunal y en caso de que Miño reemplace a Martínez Córdoba, el jury deberá resolver si alcanza con que el nuevo jurado vea las filmaciones de las audiencias anteriores o si queda anulado todo lo actuado para hacer un juicio nuevo.
La sensibilidad de los integrantes del proceso es notable si se considera su experiencia judicial. Martínez Córdoba dijo haber sido presionada desde las redes sociales y uno de los fiscales de la acusación aseguró haber recibido mensajes intimidatorios.
Por su parte, el secretario de Campagnoli, Ignacio Rodríguez Varela, escribió en la red social Twitter que "Campagnoli vuelve y no se la están bancando. Se acerca el tiempo de rendir cuentas". Escenas y reacciones propias de la ficción, pero que alimentan el cotilleo de un jury signado por la falta de sustancia jurídica.
A Campagnoli se le atribuye un supuesto cambio en el objeto procesal de una causa en la que el financista Federico Elaskar pasó de denunciado por administración fraudulenta a supuesta víctima de una extorsión. Según la acusación, el fiscal habría retenido esa causa, cuando por razones de competencia correspondía que fuera investigada por el fiscal Guillermo Marijuán. Otros cargos contra Campagnoli son presunto "abuso de autoridad" en la fiscalía del barrio de Saavedra y asumir una supuesta actitud "desafiante" contra Alejandra Gils Carbó, cuando se le quitó una subrogancia en otra repartición del Ministerio Público fiscal.


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