"Ninguno de nosotros merece un puesto por su currículo, por su partido, por su experiencia, por su familia. No es el turno de nadie. Todos deben pasar el examen y no hay favoritos", dijo Bush en el Miami-Dade College, en la ciudad donde reside, ante unas 3.000 personas.
"Nuestro país va por muy mal camino. Y la pregunta es: ¿qué haremos? Yo ya decidí. Soy candidato a presidente de Estados Unidos", dijo Bush en su discurso de media hora, en el que destacó sus logros en sus ocho años como gobernador para contrarrestar su condición de hijo y hermano de expresidentes de uno de los clanes políticos dominantes en los últimos 35 años.
Lo acompañaron en el anuncio su esposa mexicana, hijos, nietos y otros familiares, pero no aparecieron ni George W. (2001-2009) ni su padre, el primer presidente Bush (1989-1993).
Sus lazos familiares lo han complicado, por ejemplo sobre la invasión a Irak. Tras haber defendido la decisión de su hermano, posteriormente retrocedió y dijo que si él hubiera sido presidente no hubiera ordenado el ataque.
"No voy a dar nada ni a nadie por sentado. Voy a hacer campaña con el corazón. Voy a ser candidato para ganar", dijo Bush, de 62 años, al entrar a la batalla por la nominación republicana, en un campo donde ya hay diez postulantes.
Desde hacía seis meses Bush mantiene una agresiva campaña de recaudación de fondos. Las encuestas lo dan como uno de los favoritos, peleando cabeza a cabeza con el senador Marco Rubio, quien ayer dio la bienvenida a la carrera a quien calificó de "amigo".
"Trabajen con nosotros por los valores que compartimos y para un gran futuro que es nuestro para construir para nosotros y nuestros hijos", señaló Bush en castellano, idioma que domina. Ese rasgo, sumado a su apoyo a la legalización de millones de inmigrantes indocumentados, lo hace especialmente atractivo para el electorado latino.
| Agencias AFP, DPA, ANSA y Reuters |


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