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Se rearma CGT para presionar en 2016
Un asado en una quinta de la zona norte del Gran Buenos Aires tuvo dos ingredientes únicos: por primera vez hubo difusión pública, y también fue después de años el reencuentro entre los dos enemigos más encarnizados del movimiento obrero, Hugo Moyano (Camioneros) y Armando Cavalieri (Comercio).
Las fotos corrieron por cuenta de Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA), de la CGT oficialista y una suerte de canciller entre sectores. Fueron apenas once comensales, pero que sumados representan una abrumadora mayoría de los trabajadores representados por gremios formales. Además de Moyano, Cavalieri y Martínez estuvieron Amadeo Genta (municipales porteños), Guillermo Pereyra (petroleros), Andrés Rodríguez (estatales, UPCN), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Héctor Daer (Sanidad), Oscar Mangone (personal del gas), Abel Frutos (panaderos) y Juan Carlos Schmid (dragado).
Afuera de la convocatoria quedaron Caló, su mano derecha Omar Viviani (taxistas), Ricardo Pignanelli (mecánicos, Smata) y el gastronómico Luis Barrionuevo, referente del grupo de gremios que reportan a su sello "Azul y Blanca". Para los acuerdistas, Caló y Pignanelli son los próximos objetivos a sumar. De Viviani, que ató su suerte a la del Frente para la Victoria en las elecciones, suponen que terminará por sumarse una vez que la reunificación sea indetenible, mientras que para Barrionuevo la invitación llegará sólo al final, de modo de evitar complicaciones por sus habituales desbordes.
El reencuentro de Moyano y Cavalieri pareció dejar atrás años de controversias por afiliados motorizadas por el camionero en espacios hasta entonces hegemonizados por el mercantil, merced a un convenio colectivo menos costoso para los empresarios. Y la voluntad de unidad quedó plasmada en que el "Gitano" fue con otro de los "gordos" de la CGT, Daer, en nombre de su jefe, Carlos West Ocampo.
Para un próximo encuentro, previsto para octubre y con más invitados, se difundirá un documento que empezará a ser elaborado esta semana. Allí la clave que todavía enfrenta a los dirigentes: prevén recalcar la agenda de temas pendientes para todos los sectores, que va desde el Impuesto a las Ganancias hasta los fondos para las obras sociales, de modo de dejar a la vista la vocación mayoritaria de peticionar por encima de la de sólo acompañar una gestión.


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