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Se vino la noche
Sergio Batista y su cuerpo técnico se van insultados del estadio de Colón. A su lado José Luis Brown y Alberto Rodríguez, sus ayudantes.
Es el peor inicio histórico de la Selección argentina en una Copa América y Sergio Batista parece encerrado en su mundo, sin darse cuenta del momento que está viviendo.
Sus declaraciones luego del partido son confusas: «Tenemos que encontrar el buen fútbol, no salió como en los últimos amistosos. Jugando bien se pueden lograr los resultados, no vamos a ir a ganar como sea, los jugadores saben jugar al fútbol. Uno no esperaba esta clase de partidos, no se vio esa idea como lo entrenamos. En el primer tiempo fuimos lentos, tuvimos la posesión, pero horizontalmente, no vertical, como pretendemos».
Lo cierto es que la Selección nunca jugó el fútbol que el técnico pregona y es cierto que es un equipo lento, pero también previsible e impreciso, por lo que no genera situaciones de gol. En ese primer tiempo ante Colombia solamente hubo un mano a mano de Lavezzi con el arquero Martínez y fue en jugada individual del delantero y no por una del conjunto.
La tensión llega a los jugadores y al finalizar el partido hubo una fuerte discusión entre Lionel Messi y Nicolás Burdisso, que tuvieron que zanjar en el almuerzo de ayer en Ezeiza.
Lo cierto es que el técnico esbozó la posibilidad de jugar con un delantero «de área», por lo que Gonzalo Higuaín tiene la oportunidad de estar el lunes con Costa Rica.
La suerte es que tiene 5 días para planificar el partido y ver en qué se está equivocando la Selección. No es cuestión de bancar a jugadores por su nombre, sino poner lo que el equipo necesita y este equipo necesita fútbol a gritos, por lo que es un pecado que Javier Pastore no haya jugado ni un minuto, ya que puede ser el socio que Lionel Messi necesita y también le sobra un volante central. Por último tiene que optar entre Lavezzi y Tevez, porque juntos no funcionan, ya que parecen jugar para equipos diferentes.
Hay que pensar con la cabeza fría y probar las variantes para tratar de revertir una historia que empezó complicada.
Más con el triunfo de Costa Rica que obliga a una victoria para ser por lo menos segundo y no tener que penar para saber si es uno de los dos mejores terceros o se despide del torneo.
Todo esto se agrava por la condición de local, que tendría que ser una ventaja y parece una complicación para estos jugadores que se sienten presionados por el aliento del público.
La Selección está al borde del papelón, pero tiene en sus manos el cambiar esta historia.


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