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Sector condenado por sus fracasos
En Washington, los tres gigantes estadounidenses -General Motors, Ford y Chrysler-, otrora pujantes, terminan el año implorando al Congreso una ayuda para salvarse de la quiebra.
La crisis del crédito resultará sin duda cruel para las «tres grandes» de Detroit. Pero los sinsabores de los fabricantes son merecidos debido al error de haber producido vehículos demasiado voraces en tiempos de precios elevados del petróleo.
GM y Chrysler advirtieron que podrían quebrar a comienzos de 2009 si no reciben ayuda estatal, mientras los políticos vacilan con respecto a socorrer a un sector que, de todas formas, puede estar condenado por la competencia extranjera. Incluso en el caso de que Washington se decidiera a socorrer una industria que emplea a uno de cada diez obreros en Estados Unidos, «la quiebra de uno de los fabricantes seguiría siendo posible», advirtió el analista Gregg Lemos Stein, de la agencia de calificación de riesgo Standard & Poor's.
Los problemas de los fabricantes no se resolverán de un día para otro, pero seguirán sufriendo una baja de la demanda inédita en el mundo. «Es difícil encontrar una región del mundo que no esté sometida a fuerte presión», observó Lemos Stein.
Tanto en Europa como en Asia los fabricantes deben recurrir a las vacaciones forzosas ante una baja de las ventas que ha superado con amplitud el 40% en muchos países durante los últimos meses.
«Todavía no hemos tocado el fondo; las malas noticias siguen llegando», observó Rebecca Lindland, analista de Global Insight, que no espera una normalización de la actividad antes de 2010. «Europa está en fase de entrada en recesión y los mercados emergentes siguen desacelerándose y no se sabe cuándo se detendrá esa desaceleración», señaló.
La crisis supone una redistribución del mercado en todo el mundo. Toyota está a punto de convertirse en número uno del sector, superando a General Motors, mientras que Volkswagen ya desplazó a Ford al tercer lugar en la clasificación.
Como señal de los tiempos, Ford tuvo que vender las prestigiosas marcas británicas Jaguar y Land Rover a la firma india Tata y puede deshacerse de la sueca Volvo, mientras GM estudia la venta de Saab.
Pero las dificultades financieras enturbian el juego: GM renunció a fusionarse con Chrysler, y en Alemania Porsche tuvo que hacer lo mismo respecto de Volkswagen. Estos mismos problemas de liquidez amenazan con frenar el avance hacia modelos más económicos en combustible.
Agencia AFP


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