Para los investigadores, tras el golpe la joven fue asfixiada hasta morir. Luego fue abandonado su cuerpo en el predio donde fue encontrado.
La autopsia realizada al cuerpo de Anahí Benítez, la joven de 16 años que fue asesinada en la localidad bonaerense de Llavallol, descarta que haya sido enterrada con vida, pese a lo que había informado el abogado del único detenido.
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La escalofriante posibilidad de que la víctima hubiese sido enterrada con vida fue planteada ante la prensa por el abogado Lucio de la Rosa, defensor de Marcos Bazán, quien el pasado martes declaró y sostuvo ser inocente y no conocer a la adolescente.
De la Rosa afirmó ayer por la mañana que el cuerpo de la joven tenía tierra en la boca y "pudo morir asfixiada en el momento de ser enterrada" después de perder el conocimiento en el predio perteneciente a la reserva natural de Santa Catalina.
Pero datos de la autopsia lo desmienten, ya que indican que no se detectó tierra en las vías respiratorias de la chica, por lo que no habría sido enterrada con vida.
En declaraciones a la prensa, el letrado indicó que "la autopsia determinó que la víctima tuvo pérdida de conocimiento y que producto de la tierra que le encontraron en la boca se puede determinar que pudo morir por asfixia en el momento que fue enterrada".
Sin embargo, la operación de autopsia realizada reveló que fue golpeada en la cabeza en forma imprevista, que se habría desvanecido y luego el asesino la sofocó hasta dejarla sin aire. Después descartó el cuerpo en el predio de Santa Catalina de Lomas de Zamora.
Bazán fue indagado el martes pasado por las fiscales Verónica Pérez y Fabiola Juanatey, a cargo de la investigación. Según se supo, Bazán aseguró que no conocía a la chica asesinada y ratificó lo que horas antes había mencionado su novia Florencia ante los medios, que pudo ver a un extraño encapuchado el domingo 30 de julio pasado en el predio de la reserva.