Una baja del 2,96% para el S&P500 en la primera rueda del mes y del 2,65% para el IGBC de Buenos Aires. Una baja del 2,84% para el Dow y otra del 2,68% para el Merval. Apenas céntesimas de diferencia entre la Bolsa del norte y la nuestra, pero lo suficiente como para sugerir que las cosas fueron algo menos "malo" para los tenedores de acciones locales (claro que esto es sin contemplar el 0,3% que ganó el dólar libre, lo que hablaría de una paridad absoluta). Antes de continuar, conviene hacer un par de observaciones. La primera es que las bolsas del hemisferio recién están finalizando el descanso veraniego. La segunda es que ésto implica una caída en los volúmenes y la liquidez, lo que exacerba los movimientos de los precios. En un mercado "sobrevendido" ésto puede explicar parte de la virulencia de la suba global que vimos los últimos días del mes pasado mientras se cerraban posiciones y la consiguiente merma al inicio del actual al "reabrirse" las mismas. En particular ésto se está percibiendo con el petróleo, cuyo precio se derrumbó ayer casi un 6%, lo que nos lleva como el lunes a apelar a la idea que el crudo fue nuevamente el principal determinante de la suerte local (hasta qué punto esto se vincula con los problemas en China). Es cierto que entre las líderes anotamos 8 bajas, frente a 3 subas (fueron 14 ante 46 y 12 sin cambios para el total del mercado) lo que habla de la extensión de la merma (una extensión relativa ya que el volumen operado en riego se redujo el 11% a $ 150 millones, un 18% debajo del promedio diario en lo que va del año) pero viendo que apenas detrás de Irsa Participaciones se colocaron la Petrobras brasileña desplomándose el 6,83% y Petrosur con el -5,88%, seguidas por los bancos, el Francés cayendo el 5,13% y el Macro el 3,49% es claro qué sectores fueron los más castigados.
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